Guion: Aaron Sorkin
Basada en: The Facebook Files, la investigación periodística de Jeff Horwitz para The Wall Street Journal
Reparto: Mikey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy Magnussen, Bill Burr, Gbenga Akinnagbe, Anna Lambe, Portia Doubleday, Sierra Capri, Tehmina Sunny, Nelson Franklin, Patrick Fischler, Aidan Laprete Powell, Nathan Witte, Crystal Balint, Erin Boyes, Joey Brooks
Fotografía: Jeff Cronenweth
Música: Alexandre Desplat
Diseño de producción: Jon Hutman
Vestuario: Susan Lyall
Distribuidora: Sony
Año; 2026
Título Original: The Social Reckoning
Estreno En España: 09/10/26
Género: Drama, Thriller
Duración: 112 Minutos
ARGUMENTO
Como pieza complementaria de la aclamada película La red social, el guion original de Aaron Sorkin se inspira en los hechos que dieron lugar a la impactante investigación del Wall Street Journal titulada “The Facebook Files”. La película está inspirada en la historia real de cómo Frances Haugen, una joven ingeniera de Facebook, acude en busca de ayuda a Jeff Horwitz, un reportero del Wall Street Journal, para emprender un peligroso viaje que acaba destapando los secretos mejor guardados de la red social.
CRÍTICA
Aaron Sorkin vuelve a demostrar que cuando se coloca detrás de una historia donde las palabras son tan importantes como las imágenes, sabe construir un thriller capaz de mantener al espectador pegado a la pantalla. El precio de la red es un excelente filme que mezcla de manera magistral drama y suspense para trasladarnos al interior de una investigación que pone sobre la mesa los documentos que destaparon las malas prácticas de Facebook y su relación con determinados grupos violentos y contenidos capaces de generar cada vez más seguidores e interacción.
La historia arranca cuando una empleada de la compañía decide sacar a la luz información que puede poner contra las cuerdas a una de las grandes empresas tecnológicas del mundo. Para ello recurrirá a un periodista dispuesto a investigar los documentos y convertir aquella enorme cantidad de información interna en una historia que pueda llegar al gran público. Lo que comienza como una investigación periodística irá adquiriendo progresivamente las dimensiones de un auténtico thriller, mientras ambos se enfrentan a un sistema mucho más poderoso que ellos.
Basada en hechos reales, la película tiene uno de sus grandes puntos fuertes en sus interpretaciones. El reparto funciona con enorme solvencia y consigue que una historia repleta de nombres, datos, documentos y conversaciones técnicas nunca pierda completamente su dimensión humana. Sorkin vuelve a confiar en los diálogos como principal motor narrativo y, aunque en determinados momentos las extensas conversaciones y la acumulación de tecnicismos pueden llegar a descolocar e incluso provocar cierto desconcierto en el espectador, la película consigue salir airosa de ese laberinto de palabras.
Y es precisamente ahí donde reside también uno de sus mayores atractivos. El precio de la red no necesita grandes persecuciones ni explosiones para construir tensión. Una pantalla de ordenador, una conversación aparentemente inofensiva o un documento interno pueden convertirse en elementos mucho más inquietantes que cualquier arma. El peligro está dentro de nuestras propias pantallas y forma parte de nuestra vida cotidiana.
La película recupera además una investigación periodística real que puso el foco sobre los llamados «Facebook Files», los documentos internos que permitieron conocer cómo determinadas decisiones de la compañía podían favorecer la difusión de contenidos dañinos con el objetivo de aumentar la interacción de los usuarios. Sorkin convierte todo ese material en un relato cinematográfico accesible, aunque no siempre sencillo, que obliga al espectador a mantenerse atento.
Uno de los detalles más interesantes del proyecto es precisamente que Aaron Sorkin ya había abordado el nacimiento de Facebook en La red social. Si aquella película hablaba de cómo se construyó el gigante tecnológico, El precio de la red mira al otro lado del espejo para preguntarse qué ocurre cuando ese gigante empieza a ser consciente de las consecuencias de aquello que ha creado.
Y ahí es donde la película adquiere una dimensión especialmente inquietante. Porque más allá de Facebook, de sus protagonistas y de la investigación periodística, lo que plantea es una realidad que conocemos demasiado bien: los bulos circulan a una velocidad vertiginosa, las redes sociales amplifican contenidos extremos y muchas veces parece que nadie encuentra la manera —o la voluntad— de poner límites a un fenómeno que ya forma parte de nuestra sociedad.
Puede que en algunos momentos el exceso de información y los tecnicismos hagan que el espectador necesite respirar y ordenar todo lo que está escuchando. Pero cuando los créditos finales aparecen, queda la sensación de haber asistido a algo más que una investigación sobre una empresa tecnológica. Estamos ante un retrato de nuestro tiempo y ante una pregunta incómoda sobre el mundo que hemos construido a golpe de clic.
Un thriller periodístico de los que no necesitan levantar la voz para resultar inquietantes. Porque quizá lo más preocupante de todo lo que cuenta El precio de la red es que, cuando salimos del cine, encendemos el teléfono y descubrimos que aquella historia no pertenece al futuro. Pertenece al presente.
NOTA 7,5/10
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