Guion: Sarah Polley, Pablo Trapero
Basada en: La novela & Sons, de David Gilbert
Reparto: Bill Nighy, Noah Jupe, George MacKay, Johnny Flynn, Imelda Staunton, Dominic West, Arthur Conti, Anna Geislerová, Charlotte Dauphin, Poppy Allen-Quarmby, Pamela Shaw, Guadalupe Barcala, Kerry Frater, Kieran Chalker
Fotografía: Diego Dussuel
Montaje: Pablo Trapero, Gemma Cabello, Thom Smalley
Música: Cristobal Tapia de Veer
Casting: Nina Gold
Vestuario: Allison Wyldeck
Distribuidora: Vercine
Año: 2025
Título Original: & Sons
Estreno En España: 18/09/26
Género: Drama, Thriller
Duración: 119 Minutos
ARGUMENTO
Andrew Dyer es un autor de fama mundial, pero lleva casi veinte años sin escribir, sin salir de casa y sin dirigir la palabra ni a sus hijos mayores Richard y Jamie, ni a su mujer. Y el motivo es Andy, el pequeño, una "sorpresa" extramatrimonial. Tras la muerte de un viejo amigo y agravado su alcoholismo, Andrew siente que su tiempo en la Tierra se está acabando y convoca a los dos mayores para reunirse con él urgentemente. Cuando llegan, lejos de buscar la reconciliación, les revela algo tan increíble que no puede ser cierto. ¿O quizá sí?
CRÍTICA
La paternidad, las heridas que nunca terminan de cerrarse y las consecuencias de una vida marcada por los excesos son el eje de Sus hijos, una más que interesante película dirigida por Pablo Trapero que encuentra en la figura de Bill Nighy a su principal argumento. El actor británico compone un personaje tan desagradable como fascinante, un famoso escritor que lleva años apartado del mundo, refugiado entre libros, alcohol y recuerdos, mientras contempla cómo su propia existencia se ha convertido en una espiral de autodestrucción.
Andrew Dyer ha pasado demasiado tiempo alejado de sus hijos. Cuando la muerte de un viejo amigo y su deteriorado estado personal le hacen tomar conciencia de que quizá se acerca el final, decide reunir a sus dos hijos mayores. Lo que inicialmente parece un intento de recuperar una relación prácticamente rota pronto se transforma en algo mucho más extraño. Andrew tiene una revelación que obliga a los personajes —y también al espectador— a replantearse buena parte de lo que están viendo.
Y ahí es donde Sus hijos gana enteros. Trapero introduce varios giros que elevan el interés y hacen que una historia que podría haberse quedado en el tradicional drama familiar tome caminos inesperados. Sin necesidad de convertirlos en el centro absoluto de la película, estos cambios de rumbo consiguen mantener la atención y añadir una dimensión diferente a la relación entre padres e hijos.
Y ahí es donde Sus hijos gana enteros. Trapero introduce varios giros que elevan el interés y hacen que una historia que podría haberse quedado en el tradicional drama familiar tome caminos inesperados. Sin necesidad de convertirlos en el centro absoluto de la película, estos cambios de rumbo cocnsiguen mantener la atención y añadir una dimensión diferente a la relación entre padres e hijos.
Estamos ante una película de corte clásico, de esas que confían buena parte de su fuerza a los diálogos, los personajes y las interpretaciones. No busca reinventar el género ni revolucionar la narrativa, pero funciona cuando se concentra en sus protagonistas y, especialmente, en ese escritor egocéntrico, alcohólico y autodestructivo que interpreta magníficamente Bill Nighy.
Nighy consigue que Andrew sea algo más que un viejo escritor alcoholizado. Hay ironía, arrogancia, vulnerabilidad y también una cierta tristeza en su manera de enfrentarse a un pasado que ya no puede modificar. El actor sabe encontrar el equilibrio necesario para que nunca terminemos de justificar al personaje, pero tampoco podamos apartar la mirada de él.
La relación con sus hijos sirve además para plantear una cuestión tan sencilla como incómoda: hasta qué punto los errores de los padres terminan formando parte de la vida de sus hijos. Trapero no necesita grandes discursos para plantearlo. Basta con observar los silencios, los reproches y esa distancia emocional acumulada durante años.
También resulta interesante la apuesta del director argentino por trasladar su universo al Reino Unido. Sus hijos es su primer largometraje rodado íntegramente en inglés y la novela de David Gilbert, ambientada originalmente en Nueva York, fue trasladada a la campiña inglesa. El propio Trapero ha señalado que lo que le interesaba era mantener el núcleo de las relaciones familiares aunque cambiara por completo el contexto.
Trapero reconoció que cuando consiguió reunir a Bill Nighy, Imelda Staunton, George MacKay, Johnny Flynn y Noah Jupe llegó a pensar que el reparto había superado cualquier expectativa que pudiera haber tenido.
Sus hijos no es una película perfecta ni pretende serlo. En determinados momentos su planteamiento puede resultar algo irregular y los elementos más sorprendentes de la historia no siempre tienen el mismo peso que sus conflictos familiares. Pero cuando se centra en la relación entre ese padre y unos hijos que llevan demasiado tiempo intentando comprenderlo, la película adquiere verdadera fuerza.
Un filme interesante, con varios giros que aportan aire a una historia de apariencia convencional y, sobre todo, con un magnífico Bill Nighy al frente de un reparto en estado de gracia. Una película sobre la paternidad, la culpa y las consecuencias de vivir demasiado tiempo huyendo de uno mismo.
NOTA: 7/10
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