Guion: Janicke Askevold, Jørgen Færøy Flasnes, Mads Stegger
Reparto: Lisa Loven Kongsli, Herbert Nordrum, Céline Engebrigtsen, Rolf Kristian Larsen, Nasrin Khusrawi, Kaveh Tehrani, Trude-Sofie Olavsrud Anthonsen, Stine Fevik
Producción: Rebekka Rognøy, Gary Cranner, Magne Lyngner, Magnus Nygaard Albertsen
Fotografía: Torjus Thesen
Música: Kārlis Auzāns, Paulius Kilbauskas, Vygintas Kisevičius
Montaje: Patrick Larsgaard
Distribuidora: Karma Films
Año: 2026
Título Original: Solomamma
Estreno En España: 12/06/26
Género: Drama, Autor
Duración: 99 Minutos
ARGUMENTO
Edith es una periodista de cuarenta años que decidió convertirse en madre en solitario mediante una donación de esperma. Mientras afronta las dificultades de la crianza y las inseguridades propias de la maternidad, descubre inesperadamente la identidad del donante. Movida por la curiosidad, decide acercarse a él bajo el pretexto de realizar una entrevista periodística. Lo que comienza como una simple búsqueda de respuestas terminará alterando la vida de todos los implicados y obligará a Edith a cuestionarse los límites entre la verdad, la intimidad y el concepto de familia
CRÍTICA
Janicke Askevold firma con Solomamma una de esas películas que, sin necesidad de grandes giros ni artificios dramáticos, consigue abrir un interesante debate sobre la identidad, la maternidad y las decisiones que marcan una vida. Un filme íntimo y reflexivo que invita al espectador a hacerse preguntas constantes, aunque no siempre encuentre respuestas cómodas o satisfactorias.
La historia sigue a Edith, una periodista que decidió convertirse en madre en solitario mediante una donación de esperma. Feliz junto a su hijo, pero también asaltada por las dudas e inseguridades propias de la crianza en solitario, su vida cambia cuando descubre la identidad del donante. Lo que comienza como una simple curiosidad acaba convirtiéndose en una búsqueda personal que pondrá en cuestión sus propias convicciones y alterará la vida de quienes la rodean.
Lo más interesante de Solomamma es precisamente cómo aborda ese deseo tan humano de conocer nuestros orígenes. La película habla de la necesidad de pertenecer, de comprender quiénes somos y de cómo, en ocasiones, las respuestas que buscamos pueden resultar mucho más complejas de lo que imaginábamos. Askevold evita los discursos fáciles y apuesta por una mirada honesta hacia las contradicciones de sus personajes, mostrando que la maternidad está lejos de ser un camino perfecto o idealizado.
La directora construye el relato con sensibilidad y cercanía, dejando que sean los personajes quienes lleven el peso emocional de la historia. En este sentido, Lisa Loven Kongsli realiza un trabajo magnífico, transmitiendo con enorme naturalidad las dudas, los miedos y las contradicciones de una mujer que creía tener todas las respuestas y descubre que quizá apenas conocía las preguntas. A su lado, Herbert Nordrum aporta una presencia serena y compleja que enriquece notablemente el conflicto dramático.
Quizá algunos espectadores echen de menos un mayor ritmo narrativo en determinados momentos, ya que la película apuesta claramente por la observación y el desarrollo emocional antes que por la tensión dramática. Sin embargo, esa aparente calma termina jugando a favor de una historia que encuentra su fuerza en los pequeños gestos, en las conversaciones y en los silencios.
Como curiosidad, la propia Janicke Askevold explicó que la idea de la película surgió después de conocer el caso real de una mujer que localizó al padre biológico de su hijo a través de las redes sociales y estableció una relación con él sin revelar inicialmente toda la verdad. Aquella experiencia llevó a la directora a investigar durante años la realidad de las madres solteras por elección y los dilemas éticos asociados a la donación de esperma, material que acabaría dando forma al guion de Solomamma.
Estamos, en definitiva, ante un más que recomendable drama sobre la búsqueda de identidad y las consecuencias emocionales de nuestras decisiones. Una película madura, sensible y muy actual que invita a la reflexión sin imponer respuestas. Un debut sólido que confirma a Janicke Askevold como una cineasta a la que merece la pena seguir la pista.
NOTA 6/10
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