miércoles, 20 de mayo de 2026

UN FANTASMA UTIL

Dirección: Ratchapoom Boonbunchachoke
Guion: Ratchapoom Boonbunchachoke
Reparto:Davika Hoorne, Witsarut Himmarat, Apasiri Nitibhon, Wanlop Rungkumjad, Wisarut Homhuan, Thityanan Phoungbut
Fotografía: Pasit Tandaechanurat
Montaje: Chonlasit Upanigkit
Música: Chaibovon Seelukwa
Sonido: Lim Ting Li
Diseño de producción: Rasiguet Sookkarn
Distribuidora: Youplanet 
Año: 2025.
Título Original: Pee chai dai ka
Estreno En España: 17/10/25 en el Festival de Sitges y el 18/05/26 en plataformas Movistar Plus 
Género: Comedia,  Fantástico 
Duración: 130 Minutos 

ARGUMENTO 
Tras la trágica muerte de Nat a causa de una contaminación por polvo, March se ve consumido por el dolor. Pero su vida cotidiana da un vuelco cuando descubre que el espíritu de su mujer se ha reencarnado en una aspiradora. Por absurdo que parezca, su vínculo se reaviva, haciéndose más fuerte que nunca. Su familia, todavía marcada por la muerte accidental de un trabajador de la fábrica, rechaza esta relación sobrenatural. Para demostrar su amor, Nat se ofrece a limpiar la fábrica y convertirse en un fantasma útil, aunque eso implique deshacerse de algunas almas perdidas.

CRÍTICA 
Hay películas que juegan a despistar al espectador desde su primera escena y Un fantasma útil es una de ellas. El director tailandés Ratchapoom Boonbunchachoke construye un filme que parece abrazar inicialmente la comedia absurda y el humor más gamberro para, poco a poco, transformarse en una incómoda reflexión sobre una sociedad cada vez más egoísta, fría y despreocupada por el sufrimiento ajeno. Y ahí reside precisamente la gran virtud —y también el principal problema— de esta inclasificable propuesta asiática.

La historia arranca con un tono casi disparatado cuando March descubre que el espíritu de su esposa fallecida ha regresado convertido en una aspiradora. Sí, sobre el papel parece una premisa destinada al delirio cómico y a la sátira más desatada. De hecho, durante buena parte de su arranque parece que vamos a encontrarnos con una especie de comedia fantástica repleta de humor negro y situaciones absurdas. Sin embargo, conforme avanza el metraje, el filme comienza a introducir una amarga crítica social relacionada con la explotación laboral, la indiferencia colectiva y la manera en que la sociedad termina convirtiendo incluso a los muertos en simples herramientas útiles.

Ese giro descolocó profundamente al público durante su paso por el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Muchos espectadores esperaban una propuesta mucho más desenfadada y provocadora, casi una fiesta de humor negro asiático, y se encontraron con un drama social disfrazado de fantasía grotesca. Hubo comentarios de todo tipo tras la proyección. Algunos aplaudieron precisamente esa valentía para romper expectativas y ofrecer algo mucho más profundo de lo que aparentaba su delirante punto de partida. Otros, sin llegar a salir enfadados, sí abandonaron la sala con cierta sensación de decepción al comprobar que la película no era exactamente el entretenimiento irreverente que prometía su premisa.

Lo cierto es que Boonbunchachoke maneja muy bien esa dualidad tonal, aunque en ocasiones el filme parece estirarse más de la cuenta. Sus más de dos horas de duración provocan algunos momentos reiterativos que terminan afectando al ritmo general. Hay escenas que funcionan mejor como concepto que como desarrollo narrativo y eso hace que el espectador desconecte ligeramente en determinados tramos. Aun así, el interés nunca desaparece del todo gracias a una puesta en escena muy cuidada y a unas interpretaciones bastante convincentes.

Especialmente destacable resulta el trabajo de Davika Hoorne, una de las actrices más populares de Tailandia, que aceptó participar en el proyecto precisamente porque le fascinó la mezcla de géneros y el trasfondo político del guion. De hecho, el propio director comentó en entrevistas durante Cannes que parte de la inspiración surgió tras observar cómo muchos trabajadores eran tratados como “objetos reemplazables” tras la pandemia. Esa idea terminó convirtiéndose en el núcleo emocional de una película que es mucho más triste y amarga de lo que aparenta.

Visualmente también tiene personalidad propia. Hay imágenes realmente poderosas y momentos donde el surrealismo funciona como espejo deformado de nuestra realidad cotidiana. El problema es que no todos los espectadores conectarán con esa propuesta híbrida entre la sátira, el drama social y el fantástico más extraño.

Un fantasma útil no es una película perfecta y seguramente tampoco era la película que muchos esperaban ver en Sitges, pero precisamente ahí radica parte de su mérito. Bajo su apariencia de comedia absurda se esconde un relato incómodo sobre la deshumanización contemporánea, la soledad y la necesidad enfermiza de sentirnos útiles incluso después de muertos. Una propuesta irregular, algo alargada, pero también valiente y bastante más inteligente de lo que podría parecer en un primer vistazo.

NOTA 6/10

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