Dirección: Thierry Klifa
Guion: Thierry Klifa, Cédric Anger, Jacques Fieschi
Reparto; Isabelle Huppert, Marina Foïs, Laurent Lafitte, Raphaël Personnaz, André Marcon, Mathieu Demy, Joseph Olivennes, Paul Beaurepaire
Música: Alex Beaupain
Fotografía: Hichame Alaouie
Montaje: Chantal Hymans
Producción: Mathias Rubin, Wassim Béji, Philippe Logie
Productoras: Récifilms, Versus Production, RTBF, Be TV, Proximus, Blue Parrot Production, Les Films du Camélia.
Distribuidora: Caramel Films
Año; 2025
Título Original: La femme la plus riche du monde
Estreno En España: 17/04/26
Género: Drama, Comedia.
Duración: : 121 Minutos
ARGUMENTO
La mujer más rica del mundo: su belleza, su inteligencia, su poder. Un fotógrafo: su ambición, su audacia, su locura. Un amor a primera vista que los arrastra. Una heredera desconfiada que lucha por ser amada. Un mayordomo vigilante que sabe más de lo que dice. Secretos de familia. Donaciones astronómicas. Una guerra en la que todo vale. Historia inspirada en el escándalo de la familia Bettencourt.
CRÍTICA
Hay películas que nacen con una aureola de gran acontecimiento y que, sin embargo, acaban diluyéndose poco a poco hasta convertirse en algo mucho más terrenal. Eso es exactamente lo que le ocurre a La mujer más rica del mundo, el nuevo trabajo de Thierry Klifa, un filme que parte de una premisa potente —esa mujer todopoderosa, rodeada de dinero, secretos y relaciones interesadas— pero que no termina de exprimir todo el jugo dramático que promete.
Inspirada en el conocido escándalo de la familia Bettencourt, la historia nos presenta a una heredera multimillonaria cuya vida da un giro cuando un fotógrafo irrumpe en su mundo. A partir de ahí, lo que parecía un romance a primera vista se convierte en una compleja red de intereses, manipulaciones y luchas de poder, con un mayordomo que observa en la sombra y unos secretos familiares que amenazan con salir a la luz. Un material de primera para un gran drama… que se queda a medio camino.
Si hay algo que sostiene la película es, sin duda, la presencia de Isabelle Huppert. La actriz francesa vuelve a demostrar por qué juega en otra liga: cada gesto, cada mirada, cada silencio tiene un peso específico que eleva cualquier escena en la que aparece. Su interpretación es, sencillamente, impecable, dotando al personaje de una fragilidad y una ambigüedad que el guion no siempre sabe acompañar.
El problema llega cuando el filme empieza a perder fuelle. Lo que arranca con fuerza, con una puesta en escena elegante y un tono intrigante, va derivando en una narrativa más plana, menos incisiva, como si la película se conformara con enunciar sus conflictos sin atreverse a profundizar en ellos. El resultado es una obra que va claramente de más a menos, dejando una sensación de oportunidad desaprovechada.
A su alrededor, nombres como Laurent Lafitte o Marina Foïs cumplen con solvencia, pero quedan inevitablemente eclipsados por la figura de Huppert y por un guion que no les ofrece demasiado margen para el lucimiento.
El propio proyecto despertó gran expectación desde su paso por el Festival de Cannes 2025, donde fue presentado fuera de competición, en buena parte gracias al interés que siempre genera una historia inspirada en hechos reales tan mediáticos. Además, Huppert se implicó especialmente en la construcción del personaje, trabajando durante semanas en la modulación de la voz y los gestos para reflejar esa mezcla de poder y vulnerabilidad que define a la protagonista.
En definitiva, estamos ante una película elegante, bien interpretada y con un punto de partida muy atractivo, pero que no termina de dar el salto definitivo. Un filme que promete más de lo que ofrece y que, pese a sus virtudes, deja al espectador con la sensación de que ahí había una gran historia… que se ha quedado a medio contar.
NOTA 5,5/10
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