Dirección: Lee Cronin
Guion: Lee Cronin
Género: Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalie Grace, Verónica Falcón, May Elghety, Shylo Molina, Billie Roy, Hayat Kamille, Emily Mitchell
Música: Stephen McKeon
Fotografía: Dave Garbett
Montaje: Bryan Shaw
Producción: James Wan, Jason Blum, Lee Cronin, John Keville
Productoras: New Line Cinema, Atomic Monster, Blumhouse Productions, Wicked/Good
Distribuidora: Warner
Año: 2026
Título Original:Lee Cronin’s The Mummy
Estreno En España: 17/04/26
Género: Terror, Thriller.
Duración : 132 Minutos
ARGUMENTO
La joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro. Ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella regresa. Lo que debería haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla viviente.
CRÍTICA
Hay películas de terror que juegan a lo seguro y otras que deciden dinamitar sus propias reglas. La momia de Lee Cronin pertenece, sin duda, al segundo grupo. El director irlandés, que ya había demostrado con Evil Dead Rise que no entiende de medias tintas, vuelve a sumergirse en un relato donde la maldición, las posesiones y hasta ciertos ecos de cine de infectados se dan la mano en una mezcla que, sobre el papel, podría parecer excesiva… pero que en pantalla funciona como un reloj.
La historia arranca con la desaparición de una niña en El Cairo, un suceso que rompe a una familia para siempre. Años después, su regreso, lejos de ser un milagro, se convierte en el inicio de una pesadilla que se va infiltrando poco a poco en cada rincón del relato. Cronin sabe dosificar la información y juega con el espectador con una narrativa que, por momentos, incluso coquetea con el thriller, recordando en su tono más terrenal a la saga Departamento Q, algo que no deja de resultar sorprendente dentro de este tipo de propuestas
.
Uno de los grandes aciertos del filme es su capacidad para generar tensión a través de la atmósfera. La banda sonora de Stephen McKeon actúa como un elemento más del relato, subrayando los momentos de terror y elevando la sensación de amenaza constante.
No es un acompañamiento, es un personaje invisible que empuja al espectador hacia el abismo.
Eso sí, no todo es perfecto. Hay tramos —especialmente en su parte central— donde alguna escena parece alargarse más de lo necesario, como si Cronin se recreara demasiado en su propio universo. Sin embargo, estos pequeños excesos no terminan de lastrar el conjunto, que mantiene el pulso durante sus más de dos horas de metraje sin llegar a hacerse pesado
Y entonces llegan los últimos cuarenta minutos. Un auténtico descenso a los infiernos donde el terror se desata sin complejos: sangre, violencia y una mala leche que roza lo exagerado, pero que encaja con la propuesta. Es en ese tramo final donde la película se gana definitivamente al espectador amante del género, abrazando el exceso como una virtud.
En el apartado interpretativo, el reparto cumple con solvencia, destacando la implicación física y emocional de sus protagonistas, algo fundamental en una película donde el horror es tan visceral como psicológico.
Durante el rodaje en localizaciones desérticas, el equipo tuvo que enfrentarse a temperaturas extremas que afectaban tanto al material técnico como a los proios actores. De hecho, varias escenas nocturnas se rodaron en condiciones muy complicadas, algo que, paradójicamente, contribuye a esa sensación de incomodidad y realismo que transmite la película.
En definitiva, estamos ante una más que aceptable propuesta de terror que confirma a Lee Cronin como una voz a tener muy en cuenta dentro del género. Puede que su mezcla de estilos descoloque a algunos, pero para quienes entren en su juego, encontrarán una película que no da tregua y que demuestra que el terror, cuando se hace con personalidad, sigue teniendo mucho que decir.
NOTA 7,5/10
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