lunes, 2 de febrero de 2026

LA TARTA DEL PRESIDENTE

Dirección: Hasan Hadi 
Guion Hasan Hadi 
Reparto: Baneen Ahmad Nayyef; Sajad Mohamad Qasem; Waheed Thabet Khreibat; Rahim AlHaj 
Fotografía Tudor Vladimir Panduru 
Montaje Andu Radu 
Sonido Tamas Zanyi
Distribuidora: Atalante
Año: 2025
Título Original: Mamlaket al-Qasab
Estreno En España: 06/02/25.
Género: Drama,  Autor. 
Duración: 102 Minutos 

ARGUMENTO 
Ambientada en el Irak de los años 90, La Tarta Del Presidente sigue las peripecias de Lamia, una niña de nueve años que, con su gallo Hindi a cuestas, debe conseguir los ingredientes para prepararle una tarta de cumpleaños a Sadam Huseín. 

CRÍTICA 
Hay películas que, aunque aparentemente nos cuenten una historia ya conocida, resultan imprescindibles porque nos recuerdan heridas que nunca deben cerrarse del todo. La tarta del Presidente, ópera prima de Hasan Hadi, se inscribe en ese grupo de filmes necesarios. A través de una puesta en escena sobria, elegante y llena de verdad, el director nos lleva al Irak de los años noventa para narrarnos la odisea de Lamia, una niña de apenas nueve años que se aferra a una misión imposible: conseguir los ingredientes para hornear la tarta de cumpleaños de Sadam Huseín.

La premisa, que podría sonar incluso a fábula grotesca, se convierte en manos de Hadi en una poderosa denuncia. Por un lado, el autor señala la crudeza de vivir bajo una dictadura implacable, en la que hasta un gesto tan inocente como preparar un pastel se carga de un trasfondo de miedo y control. Por otro, la película abre el foco y nos recuerda que los bloqueos internacionales y las sanciones impuestas desde fuera, lejos de debilitar al régimen, condenaron al hambre y a la enfermedad a quienes menos culpa tenían: la población civil. Así, entre la represión interna y el aislamiento externo, quienes sufrieron de verdad fueron los más pobres, los más indefensos, los que no tenían voz.

La cinta se sostiene en buena medida gracias a la frescura y sensibilidad de Baneen Ahmad Nayyef, la joven actriz que encarna a Lamia. Ella aporta inocencia, dignidad y una fuerza inesperada a un personaje que bien podría quedarse en mero símbolo, pero que acaba siendo carne y hueso. La acompaña su inseparable gallo Hindi, que no solo funciona como recurso narrativo, sino que añade un tono casi mágico, un respiro en medio de la asfixia cotidiana.

Hadi contó con un equipo internacional de primer nivel: la fotografía de Tudor Vladimir Panduru, habitual colaborador de Cristian Mungiu, dota de belleza incluso a las escenas más duras, convirtiendo la precariedad en imágenes que se quedan grabadas. Y aquí cabe una anécdota curiosa: varias de las secuencias que simulan mercados iraquíes devastados por la escasez se rodaron en Jordania, donde el equipo tuvo que recrear con un detalle casi obsesivo las calles de Bagdad de la época. Ese afán por la veracidad se percibe en cada plano.

La tarta del Presidente es, en definitiva, un drama conmovedor, honesto y oportuno. Una película que nos habla de dictaduras y sanciones, de la memoria y del olvido, pero sobre todo del sufrimiento de la gente común, esa que siempre paga los platos rotos de la historia. Una obra emotiva y muy recomendable, perfecta no solo para ver, sino también para debatir después sobre cómo el cine puede seguir siendo un espejo incómodo de nuestras miserias colectivas.
Una ópera prima que confirma a Hasan Hadi como un nombre a seguir y que, como toda buena película, nos deja con la sensación de que hemos visto algo pequeño en su forma, pero grande en su significado.

NOTA 7/10



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