lunes, 2 de noviembre de 2026

FIESTA PAGANA


Dirección: Álvaro Brechner
Guion: Álvaro Brechner, Sofía Cuenca.
Fotografía: David Cortázar.
Música:  José Cuesta, Mikel Salas.
Supervisión musical: Lucas Holten.
Montaje: Álvaro Brechner, Nacho Ruiz Capillas, Ángel Pazos.
Vestuario: Marta Fenollar.
Sonido directo: Marcos Salso.
Efectos digitales: Iván López.
Distribuidora: Eterno Films Distribution.
Año: 2026
Título Original: Fiesta Pagana 
Estreno En España: 06/11/26
Género: Drama,  Músical 
Duración: 128 Minutos 

ARGUMENTO 
Inspirada en una extraordinaria historia real, la película sigue a un grupo de jóvenes músicos de un barrio obrero de Madrid que, bajo el nombre de Mägo de Oz, convierten una improbable fusión de rock y folk en un fenómeno internacional.
Lo que comienza como un sueño casi imposible acaba transformándose en una carrera de varias décadas, millones de seguidores e himnos que marcan a toda una generación. Sin embargo, el éxito trae consigo egos, rivalidades, excesos y traiciones que amenazan con destruir la banda desde dentro
Una vibrante historia de amistad, ambición, fama y supervivencia, que explora el precio que hay que pagar por mantener vivo un sueño.

CRÍTICA 
El principal problema de Fiesta Pagäna es, precisamente, la manera en que Álvaro Brechner decide acercarse a la historia de Mägo de Oz. Lo que podría haber sido un interesante recorrido por la trayectoria de una de las bandas más singulares del rock español, desde sus humildes comienzos en un barrio obrero de Madrid hasta su consagración y sus conflictos internos, termina convertido en una comedia de ritmo alocado que no siempre sabe encontrar el tono adecuado.

La película nos propone un viaje por los sueños, las ambiciones, los egos y las rivalidades de unos músicos que consiguieron transformar una peculiar mezcla de rock y folk celta en un fenómeno capaz de reunir a millones de seguidores. Sin embargo, el relato parece empeñado en buscar continuamente la caricatura, convirtiendo buena parte de sus situaciones en una sucesión de escenas disparatadas que terminan alejando al espectador de aquello que realmente podría resultar interesante: la historia humana que hay detrás de la música.

Desde los ejecutivos discográficos hasta los propios componentes del grupo, los personajes parecen sacados de una comedia de situación, con comportamientos exagerados y situaciones que buscan una comicidad que, al menos en mi caso, no termina de funcionar. Por momentos, la sensación es la de estar contemplando una parodia sobre el mundo del rock, cuando la trayectoria de una banda como Mägo de Oz ofrece suficientes elementos de interés sin necesidad de recurrir constantemente al trazo grueso.

El ritmo excesivamente acelerado tampoco ayuda. Brechner encadena episodios, anécdotas y conflictos sin concederles el tiempo necesario para que adquieran verdadera entidad dramática. La película avanza a toda velocidad, pero esa energía no se traduce en una narración especialmente atractiva. Al contrario, el exceso de escenas banales y situaciones que parecen destinadas únicamente a provocar la risa acaba pasando factura a un metraje demasiado largo para lo poco que consigue transmitir en determinados momentos.

Tampoco termina de encontrar el equilibrio entre la historia musical y la comedia. La ambición, la amistad, las luchas de poder y el precio de la fama son asuntos que merecían una mirada más profunda, capaz de mostrar las contradicciones de unos personajes que persiguen un sueño mientras sus propias diferencias amenazan con destruirlo. Pero el tono elegido impide que muchos de esos conflictos alcancen la intensidad que deberían tener.

Álvaro Brechner, responsable de títulos tan interesantes como La noche de 12 años, demuestra aquí una voluntad de apartarse del biopic musical convencional, aunque la apuesta por el humor y la exageración termina jugando en contra de la película. La recreación de una banda tan reconocible exigía encontrar un punto de equilibrio entre el espectáculo, la música y el retrato de sus protagonistas. Y es precisamente ese equilibrio el que se echa en falta.

En el apartado musical se encuentra, inevitablemente, uno de los principales reclamos para los seguidores del grupo. El universo de Mägo de Oz, su particular identidad sonora y el peso de sus canciones constituyen el elemento más reconocible de una producción que pretende celebrar una trayectoria marcada por el éxito, los cambios y las disputas. Para quienes han seguido al grupo durante años, reconocer ese mundo puede ser suficiente para mantener el interés, incluso cuando la narración pierde fuelle.

Pero el cine necesita algo más que personajes conocidos, canciones populares y una colección de episodios supuestamente divertidos. Necesita una mirada, una construcción dramática y una capacidad para implicar emocionalmente al espectador. Y Fiesta Pagäna no consigue que su peculiar propuesta cómica funcione de manera convincente.

Una de las fases más exigentes de la producción fue recrear un festival de música en una localidad cercana a Madrid. La directora de producción, Nazareth Rodríguez, destacó las dificultades logísticas y la necesidad de movilizar un gran número de figurantes para dar vida a los conciertos. Una muestra del despliegue que exigía trasladar al cine el universo de Mägo de Oz

En definitiva, estamos ante una película que parece destinada, sobre todo, a los seguidores más fieles de Mägo de Oz, aquellos que encontrarán en su historia y en sus referencias musicales un motivo para acercarse a la pantalla. Para el resto del público, su humor demasiado evidente, su ritmo atropellado y una duración excesiva convierten la experiencia en una propuesta difícil de seguir con verdadero entusiasmo. Una oportunidad desaprovechada para contar una historia de rock que, por sí misma, ya tenía mucho que ofrecer.

NOTA 3,5/10

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