Guion: Marc Frydman, Rod Lurie
Reparto: Scott Eastwood, Colin Hanks, Aunjanue Ellis-Taylor, Taylor John Smith, Lorne MacFadyen, Kwame Patterson, Jonathan Yunger, Jariko Denman, Scott Alda Coffey, Daniel Ray Rodriguez, Alfie Stewart, Jake Lowe, Alexandra Vale, Ori Pfeffer, Boyan Arsov, Atanas Srebrev, Caroline Piette, Hazel Rogers, Laurent Maurel, Reomy D. Mpeho, Timothy Blore, Joshua Lee, Bobby Lockwood, Patrick Millin, Isaac V. Lurie, Isabella Rose, Alexandar Tonev, Kaya Vladimirova, Elijah Loyd, Leonid Josifov.
Fotografía: Lorenzo Senatore, Matthias Schubert
Montaje: Christal Khatib
Música: Larry Groupé
Decoración: Lidiya Burukova
Vestuario: Anna Gelinova
Casting: Nancy Bishop
Distribuidora: Vertice Cine
Año: 2026
Título Original: Lucky Strike
Estreno En España: 02/10/26
Género: Drama, Belica
Duración: 102 Minutos
ARGUMENTO.
Un soldado estadounidense gravemente herido (Scott Eastwood), lucha por sobrevivir, durante la II Guerra Mundial, detrás de las líneas enemigas en la Bélgica devastada por la guerra durante la brutal Batalla de las Ardenas. Aislado y obligado a afrontar unas condiciones extremas, debe confiar en su ingenio, su entrenamiento militar y una radio dañada como su única esperanza para evadir a las tropas enemigas que lo buscan. Mientras enfrenta el peligro constante, su objetivo es desesperadamente restablecer contacto con su unidad antes de que sea demasiado tarde
CRÍTICA
Rod Lurie se adentra de nuevo en el cine bélico con Lucky Strike, una historia ambientada durante la Batalla de las Ardenas que sigue a un soldado estadounidense herido y atrapado tras las líneas enemigas. Con una radio como único vínculo con su unidad y un territorio hostil como escenario, su lucha por sobrevivir debería convertirse en un angustioso relato de supervivencia, pero la propuesta termina naufragando entre demasiadas ideas y muy poco que contar.
Estamos ante un filme enrevesado, de esos que uno termina preguntándose qué es exactamente lo que nos quiere contar. La narración avanza a trompicones y el montaje, excesivamente caótico, tampoco ayuda a ordenar una historia que pierde el interés demasiado pronto. Lurie intenta construir tensión a través del aislamiento del protagonista, de los peligros que encuentra en su camino y de una puesta en escena muy física, pero el resultado no consigue mantener la atención durante buena parte del metraje.
La premisa tenía posibilidades. Un hombre solo, herido, perdido detrás de las líneas enemigas, intentando contactar con los suyos mientras las tropas alemanas le pisan los talones. La radio y ese paquete de cigarrillos Lucky Strike se convierten en sus pocas posesiones, casi en símbolos de funa supervivencia que parece depender tanto del azar como de su entrenamiento militar. Sin embargo, el guion introduce elementos y situaciones que terminan dispersando el relato en lugar de enriquecerlo.
Tampoco ayuda un montaje que parece empeñado en complicar lo sencillo. Saltos, recuerdos y cambios de tono hacen que la película pierda progresivamente el rumbo. Cuando parece que va a convertirse en un thriller de supervivencia, se desvía hacia el drama familiar; cuando pretende profundizar en el personaje, vuelve a la acción. Y entre una cosa y otra, la tensión se va evaporando.
Visualmente hay momentos interesantes, especialmente en las secuencias de combate y en determinados planos largos diseñados para situarnos prácticamente dentro de la acción. De hecho, Lurie planteó algunas escenas como auténticos desafíos técnicos, entre ellas un plano secuencia que sigue al protagonista por una casa y termina entrando en un tanque. Según explicó el director, la secuencia requirió horas de ensayos y llegó a rodarse en dos o tres tomas.
Curiosamente, las condiciones del rodaje fueron casi tan extremas como las que vive el protagonista. La película se rodó en Bulgaria durante un invierno especialmente duro y Scott Eastwood tuvo que enfrentarse a temperaturas muy bajas. El propio Lurie contó que el actor no entró ni una sola vez en su caravana durante el rodaje y permaneció junto al equipo soportando el frío.
El esfuerzo físico está ahí, pero no basta para salvar una película que termina resultando decepcionante y, sobre todo, carente de la emoción que debería provocar una historia de estas características. Lucky Strike pretende hablar de supervivencia, sacrificio y coraje, pero su discurso queda diluido entre una narración irregular y una sucesión de situaciones que no terminan de construir un relato compacto.
Una película que tenía todos los ingredientes para ofrecer un intenso thriller bélico y que, sin embargo, acaba siendo un ejercicio confuso, excesivamente aparatoso y sin demasiada capacidad para generar interés. Mucho ruido, mucha acción y demasiadas piezas intentando encajar en un puzle que nunca termina de completarse. Una oportunidad desaprovechada que deja más decepción que huella.
NOTA: 4,5/10
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