Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman
Historia: Sabina Berman, Alejandro González Iñárritu, Jez Butterworth
Reparto: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Robert John Burke, Emma D'Arcy, Burn Gorman, Sophie Wilde, Pip Torrens, Mercedes Hernández, Danny Kirrane, Kenton Craig, Ian Chance, Ewen Weatherburn, R. A. Donnelly, Andreea Paduraru, Aetheria Angel, Ágota Dunai, John Polivka
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Música: Cosmo Sheldrake
Montaje: Conor O'Neill, Stephen Mirrione
Maquillaje y peluquería: Alessandro Bertolazzi
Maquillaje protésico: Kazu Hiro
Casting: Francine Maisler
Distribuidora: Warner
Año: 2026
Título Original: Digger
Estreno En España; 02/10/26
Género: Drama, Comedia
Duración:, 128 Minutos
ARGUMENTO
El hombre más poderoso del mundo se embarca en una misión frenética para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que ha desatado lo destruya todo
CRÍTICA
Alejandro González Iñárritu vuelve a ponerse detrás de la cámara con una película tan ambiciosa como desconcertante. Digger se presenta como una sátira política sobre el poder, la avaricia y la hipocresía de una sociedad en la que todo parece tener un precio. El punto de partida ya resulta disparatado: el hombre más poderoso del mundo se embarca en una frenética misión para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que él mismo ha provocado termine destruyéndolo todo. A partir de ahí, Iñárritu construye un auténtico campo de batalla donde prácticamente nadie sale indemne.
El director mexicano no deja títere con cabeza y reparte palos en todas direcciones. La política, los grandes poderes económicos, los medios de comunicación, el culto al éxito, la hipocresía social y esa obsesión por acumular riqueza aparecen retratados con una mirada corrosiva. Incluso el cambio climático se convierte en una pieza más de este gigantesco engranaje en el que los valores parecen resquebrajarse cuando aparece el dinero.
Todo ello se plantea desde la comedia, pero no desde una comedia convencional. El surrealismo toma el mando y las situaciones se van llevando progresivamente al límite, provocando momentos realmente brillantes junto a otros en los que resulta complicado saber exactamente hacia dónde quiere conducirnos el director. Iñárritu parece querer hablar de demasiadas cosas al mismo tiempo y, precisamente por eso, la película puede dejar al espectador algo descolocado.
En algunos pasajes da incluso la sensación de que Iñárritu se aproxima al territorio del francés Quentin Dupieux, especialmente por esa manera de convertir situaciones absurdas en una herramienta para cuestionar la realidad. Sin embargo, mientras Dupieux suele encontrar en el absurdo un mecanismo narrativo muy preciso, aquí el mexicano abre tantas puertas que algunas terminan quedándose a medio camino.
Uno de los grandes pilares de la película es su reparto. Tom Cruise está especialmente brillante, entregándose por completo a un personaje que permite explotar tanto su capacidad para la comedia como su enorme presencia cinematográfica. El actor se convierte prácticamente en el epicentro de este particular universo creado por Iñárritu y ofrece una interpretación que podría situarle en la conversación de la temporada de premios y, especialmente, en la carrera por el Oscar.
También resulta destacable el trabajo del resto del reparto, con Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons y Michael Stuhlbarg, entre otros, perfectamente integrados en este extraño mosaico humano.
Y hay una curiosidad detrás de las cámaras que merece la pena destacar: Tom Cruise no se limitó a protagonizar la película, sino que también figura como productor, compartiendo esa responsabilidad con el propio Iñárritu. Además, el director vuelve a contar con el director de fotografía Emmanuel Lubezki, con quien ya había trabajado en Birdman y El renacido. La película fue rodada en VistaVision, un formato que apuesta por un negativo de mayor tamaño y que permite conseguir una enorme riqueza visual.
Digger es, en definitiva, una película que pretende disparar contra todo y contra todos. Una sátira política cargada de mala leche, surrealismo y humor absurdo que encuentra sus mejores momentos cuando deja de intentar explicarlo todo y simplemente se deja llevar por su propia locura.
El problema es que Iñárritu quiere abarcar demasiado: poder, dinero, política, cambio climático, redes sociales, hipocresía, fama, responsabilidad y decadencia moral. Y no siempre consigue que todas esas piezas encajen. Por momentos resulta brillante; en otros, excesiva y desconcertante.
Una propuesta arriesgada, irregular y muy satírica, de esas que pueden provocar carcajadas en una escena y dejar al espectador completamente perdido en la siguiente. Pero quizá ahí esté también parte de su atractivo: Iñárritu no busca precisamente que salgamos de la sala indiferentes
NOTA: 6/10
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