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martes, 1 de septiembre de 2026

LA CONSTELACIÓN DEL PERRO

Dirección: Ridley Scott
Guion: Mark L. Smith, Christopher Wilkinson
Basada en: La novela The Dog Stars (2012), de Peter Heller
Reparto: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce, Benedict Wong, Allison Janney, Ewen Bremner, James Craze, Sam Spruell, Sai Bennett, Alara-Star Khan, Sebastian Rokison-Woodall
Fotografía: Erik Messerschmidt
Música: Harry Gregson-Williams
Montaje: Claire Simpson, Sam Restivo
Diseño de producción: Chris Seagers
Vestuario: Janty Yates
Distribuidora: Disney 
Año: 2026
Título Original: The Dog Stars
Estreno En España: 26/08/26
Género: Drama,  Thriller 
Duración: 118 Minutos 

ARGUMENTO. 
La película nos sitúa en un mundo postapocalíptico en el que Hig, un joven piloto, sobrevive junto a un militar experto en supervivencia en un refugio aislado, hasta que una misteriosa transmisión de radio le lleva a abandonar la seguridad de su hogar y adentrarse en lo desconocido en busca de esperanza y de la humanidad que todavía cree que existe. La película adapta la novela superventas de Peter Heller.

CRÍTICA 
Ridley Scott vuelve a adentrarse en la ciencia ficción con La constelación del perro, un filme postapocalíptico que nos lleva hasta una América devastada por una pandemia que ha acabado con buena parte de la humanidad. En este mundo convertido en un lugar inhóspito, Hig, un piloto que sobrevive junto a su perro Jasper y al veterano Bangley, encuentra en una misteriosa transmisión de radio el motivo para abandonar la relativa seguridad de su refugio y lanzarse en busca de otros supervivientes.

El problema principal de la película está precisamente en una historia que, en demasiados momentos, nos resulta conocida. Virus, supervivientes, comunidades aisladas, peligros en el camino y la eterna pregunta de qué queda del ser humano cuando desaparece la civilización forman parte de un género que el cine y la televisión han explotado hasta la saciedad. El guion no siempre consigue aportar algo verdaderamente novedoso y en determinados momentos resulta algo plano, haciendo que el interés decaiga más de lo deseable.

Pero si hay algo que nadie puede discutirle a Ridley Scott es su extraordinario oficio detrás de las cámaras. Incluso cuando la historia no termina de sorprender, el director consigue levantar la película a través de unas imágenes magníficamente construidas y de unas escenas de notable fuerza visual. Scott sabe crear atmósfera, manejar los silencios y conseguir que un paisaje devastado tenga tanta importancia como los propios personajes.

Y aquí aparece uno de los grandes aciertos del filme: una fotografía sencillamente espectacular. Erik Messerschmidt consigue convertir los paisajes y las ruinas en auténticos protagonistas, ofreciendo una imagen de enorme belleza dentro de un mundo marcado por la destrucción. El apartado técnico es, sin duda, uno de los grandes argumentos para disfrutar de la película en pantalla grande.

A ello hay que sumar unas interpretaciones magníficas. Jacob Elordi demuestra que está preparado para asumir papeles de mayor complejidad, mientras Josh Brolin aporta esa presencia física y ese carácter áspero que tan bien funcionan en este tipo de historias. Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney y el resto del reparto completan un conjunto interpretativo de considerable nivel.

La película también sabe ofrecer buenos momentos de tensión, especialmente cuando Hig abandona la seguridad de su refugio y se enfrenta a un mundo en el que cualquier encuentro puede convertirse en una amenaza. Scott juega además con la contraposición entre quienes todavía creen que merece la pena buscar a otros seres humanos y aquellos que consideran que la supervivencia pasa precisamente por desconfiar de todos.

Curiosamente, una de las particularidades del rodaje fue el método de trabajo de Ridley Scott. El director llegó a utilizar hasta once cámaras simultáneamente, incluyendo drones y cámaras escondidas, buscando que los actores tuvieran una mayor libertad durante las escenas y aprovechando incluso los llamados «accidentes afortunados». Jacob Elordi contó que el rodaje llegó a convertirse prácticamente en un escenario de 360 grados, con cámaras por todas partes y Scott dirigiendo la acción con su inseparable megáfono.

También resulta curioso que una historia ambientada en Colorado se rodara principalmente en Italia, con parte del trabajo realizado en localizaciones de los Dolomitas. Elordi llegó a destacar especialmente las escenas aéreas rodadas desde helicópteros sobre estas montañas.

La constelación del perro no es, por tanto, una revolución dentro del cine postapocalíptico ni pretende descubrirnos un género que ya conocemos demasiado bien. Su guion podría haber profundizado mucho más en algunas de las ideas que plantea. Sin embargo, cuando Ridley Scott se coloca detrás de una cámara, incluso una historia que nos resulta familiar puede adquirir una dimensión cinematográfica especial.

Un filme irregular en su desarrollo, pero notable en su factura, con una fotografía extraordinaria, un reparto magnífico, escenas de verdadera tensión y ese inconfundible sello visual de un director que, a sus 88 años, continúa demostrando que todavía tiene mucho cine que ofrecer. Quizá no estemos ante el mejor Ridley Scott, pero sí ante una película que, con sus defectos y virtudes, merece ser reivindicada por su enorme calidad visual y por algunos momentos realmente brillantes.

NOTA 6/10

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