Guion: Santiago Lallana, César de Nicolás, Hugo Stuven
Reparto: Michelle Jenner, Luisa Gavasa, Pablo Derqui, Dylan Radley, Morgan Symes
Música : Vanessa Garde
Montaje: Nacho Ruiz Capillas
Fotografía: Ángel Iguácel
Sonido: Alejandro López
Distribuidora: Filmax
Año: 2026
Título Original: El Nido
Estreno En España: 11/09/26
Género: Thriller, Drama
Duración: 109 Minutos
ARGUMENTO
Marta vive obsesionada con proteger a su familia del aterrador mundo exterior. Para ello, mantiene encerrados en su casa a su madre y a su hijo pequeño. Todo parece estar en orden hasta el día en que llega Velasco, un hombre capaz de despertar en Marta la oscuridad que esconde dentro
CRÍTICA
El cine de suspense necesita, sobre todo, saber administrar la información. El nido entiende perfectamente esta premisa durante buena parte de su metraje y construye un thriller claustrofóbico, incómodo y cargado de tensión que funciona especialmente bien durante sus primeros 45 minutos.
Hugo Stuven nos introduce en la perturbadora existencia de Marta, una mujer obsesionada con proteger a su familia del mundo exterior hasta el punto de mantener encerrados en casa a su madre y a su hijo pequeño. Un refugio que debería ser sinónimo de seguridad termina convirtiéndose en una auténtica prisión cuando aparece Velasco, un extraño capaz de sacar a la luz la oscuridad que Marta lleva escondiendo durante demasiado tiempo. Una premisa sencilla pero suficientemente inquietante para mantener al espectador pegado a la pantalla
El gran acierto de El nido está precisamente en ese ambiente cerrado, donde cualquier ruido, cualquier mirada o cualquier movimiento puede convertirse en una amenaza. Stuven sabe aprovechar los espacios y consigue que la casa sea prácticamente un personaje más de la película. La fotografía de Ángel Iguácel juega aquí un papel fundamental, potenciando la sensación de encierro y convirtiendo cada rincón en un espacio amenazante. No es casualidad que el propio director definiera la atmósfera de la película como "densa, vigilante, casi opresiva".
Durante su primera mitad la película sabe dosificar muy bien sus cartas. Hay tensión, secretos y una sensación constante de que algo no termina de encajar. El problema aparece cuando llega la segunda parte y el filme comienza a apoyarse demasiado en las sorpresas. Algunas funcionan, otras resultan más previsibles, pero sobre todo provocan que aquella tensión psicológica tan bien construida inicialmente vaya perdiendo fuerza.
Tampoco ayuda un metraje que termina resultando excesivo para lo que realmente quiere contar. La historia habría ganado con una mayor capacidad de síntesis, especialmente en una segunda mitad donde determinadas situaciones se alargan más de lo necesario y hacen que el ritmo decaiga.
Las interpretaciones son otro de sus puntos fuertes. Michelle Jenner asume un personaje complejo, oscuro y lleno de contradicciones, y consigue transmitir tanto su lado amenazante como su enorme fragilidad. La actriz explicó que realizó un trabajo previo especialmente exhaustivo para preparar el papel, llegando a consultar entrevistas y documentales sobre personas que habían crecido en situaciones de aislamiento y violencia familiar. Luisa Gavasa y Pablo Derqui completan un reparto convincente, mientras que el joven Dylan Radley afronta un papel especialmente delicado.
Resulta curioso, además, que el rodaje se desarrollara durante seis semanas en diferentes localizaciones de Barcelona y que, pese a la sensación de amplitud que puedan transmitir algunas imágenes, buena parte de la experiencia interpretativa estuviera marcada por esos espacios cerrados. Jenner recordó especialmente el primer día que entró en el decorado de la casa: según explicó, se impregnó de cada rincón porque necesitaba conocer perfectamente aquel espacio para construir a Marta.
El nido termina siendo, por tanto, un thriller que promete más de lo que finalmente ofrece. Sus primeros 45 minutos son realmente eficaces, la atmósfera está muy conseguida, la fotografía tiene una importancia fundamental y las interpretaciones sostienen buena parte del conjunto. Pero cuando llega el momento de explicar aquello que durante tanto tiempo había mantenido oculto, la película pierde parte de su capacidad para inquietar.
Un filme interesante, bien interpretado y con una notable capacidad para crear tensión, pero al que le habría beneficiado confiar más en la atmósfera y menos en el giro final. Porque en ocasiones lo que más miedo provoca no es descubrir qué se esconde dentro del nido, sino permanecer fuera de él imaginándolo.
NOTA 6/10
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