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miércoles, 19 de agosto de 2026

EL CORO DE PRAGA


Dirección: Ondřej Provazník
Guion: Ondřej Provazník
Reparto: Kateřina Falbrová, Juraj Loj, Maya Kintera, Zuzana Šulajová, Marek Cisovský, Anna Linhartová, Lucie Žáčková, Aneta Novotná, Anna Michalcová, Martina Jindrová, Ivana Wojtylová, Lucie Ingrová, Anežka Novotná, Petra Bílková, Richard Němec, Antonie Novotná, Laura Stastná
Fotografía: Lukáš Milota
Montaje: Anna Johnson Ryndová
Vestuario: Marek Cpin
Maquillaje: Eva Schwarzová
Sonido: Juraj Mravec, Petr Čechák
Música: Pjoni, Aid Kid
Distribuidora: A Contracorriente 
Año: 2025
Título Original: Sbormistr
Estreno En España: 21/08/26
Género: Drama,  Autor 
Duración: 106 Minutos 

ARGUMENTO. 
En la República Checa de principios de los años 90, Karolína, una niña de 13 años, consigue entrar en un prestigioso coro femenino de fama mundial, donde se incorpora junto a su hermana mayor y otras jóvenes con grandes aspiraciones. Su voz pronto despierta el interés del admirado y enigmático director del coro. Ser la elegida parece un triunfo, hasta que Karolína comienza a comprender el inquietante precio de ese privilegio. Inspirada en el caso Bambini di Praga, la película explora la frágil frontera entre la inocencia y el poder ejercido de forma abusiva.

CRÍTICA 
El Coro de Praga es un filme pequeño, de esos que quizá llegan a las carteleras sin demasiado ruido pero a los que conviene prestar atención. El coro de Praga es una de esas pequeñas sorpresas que van creciendo poco a poco, porque bajo su apariencia de drama adolescente ambientado en el mundo de la música se esconde una historia mucho más oscura de lo que inicialmente podemos imaginar.

Ondřej Provazník construye su película alrededor de Karolína, una adolescente de trece años que consigue entrar en un prestigioso coro femenino en el que ya participa su hermana. Lo que para ella supone la posibilidad de cumplir un sueño y formar parte de un mundo aparentemente perfecto irá transformándose poco a poco en algo inquietante. El admirado director del coro comienza a ejercer sobre las jóvenes una influencia cada vez mayor y esa admiración, casi reverencial, terminará mostrando un lado mucho más perturbador. La película se inspira libremente en el conocido caso de Bambini di Praga, aunque las dos hermanas protagonistas y su historia son personajes ficticios..

Y es precisamente en ese descubrimiento progresivo donde El coro de Praga encuentra su mayor virtud. Provazník no tiene ninguna prisa por enseñarnos todas sus cartas. Prefiere que seamos nosotros quienes vayamos percibiendo que algo no funciona, que detrás de las canciones, los ensayos, los viajes y los aplausos existe una realidad mucho más incómoda.

La música juega aquí un papel fundamental. No es simplemente un acompañamiento, sino prácticamente otro personaje de la película. Las voces infantiles, los ensayos y las interpretaciones corales aportan una belleza extraordinaria que contrasta de manera muy poderosa con aquello que vamos descubriendo. Provazník consigue así una interesante contradicción: cuanto más hermoso resulta aquello que vemos y escuchamos, más perturbador se vuelve el fondo de la historia.

A ello hay que añadir una fotografía magnífica, que consigue recrear una época sin convertirla en una simple reconstrucción nostálgica. La cámara observa a las protagonistas desde muy cerca, acompañando sus descubrimientos y sus inseguridades, pero también sabe mantener cierta distancia cuando la historia empieza a adquirir una dimensión más inquietante.

Y qué sorpresa las interpretaciones. Especialmente la de Kateřina Falbrová, que realiza aquí su debut cinematográfico. Su naturalidad resulta sorprendente y consigue transmitir perfectamente la mezcla de inocencia, admiración, inseguridad y necesidad de reconocimiento de una adolescente que todavía no sabe interpretar aquello que está sucediendo a su alrededor. Su trabajo no pasó desapercibido: recibió el reconocimiento especial del jurado en Karlovy Vary y posteriormente fue distinguida con el León Checo por su interpretación.

Hay además una curiosa circunstancia relacionada con la actriz: Falbrová pertenecía en la vida real al Kühn Children's Choir, por lo que conocía desde dentro el mundo coral en el que transcurre la película. Llevaba varios años cantando en el coro cuando consiguió el papel. � Y el rodaje tuvo incluso una pequeña aventura internacional: el equipo viajó a Nueva York durante unos diez días para rodar distintas escenas. Como la película está ambientada en los años noventa y se rodó en 16 mm, tuvieron que repetir numerosas tomas esperando a que desaparecieran de plano personas con móviles demasiado modernos. La propia Falbrová reconocía que ni siquiera sabía al abandonar Nueva York si todas aquellas tomas habían quedado finalmente registradas.

El coro de Praga no necesita grandes artificios para resultar inquietante. Su fuerza está precisamente en la normalidad con la que presenta un mundo en el que la autoridad, la admiración y el deseo de triunfar pueden convertirse en herramientas de manipulación. Y lo hace sin recurrir constantemente al golpe fácil ni convertir el drama en un espectáculo.

Quizá estamos ante una película que debería tener más repercusión de la que probablemente tendrá. Una pequeña producción checa, aparentemente modesta, pero con una historia potente, una bellísima banda sonora, una fotografía excelente y unas interpretaciones que terminan siendo una de sus grandes bazas.

Una de esas películas que conviene descubrir. Porque cuando llegan los títulos de crédito uno comprende que, detrás de esas voces angelicales, había una historia mucho más oscura de lo que parecía.

NOTA 7/10

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