jueves, 20 de agosto de 2026

A TODO GAS


Director: Rob Cohen
Guion: Gary Scott Thompson, Erik Bergquist, David Ayer
Historia: Gary Scott Thompson
Basada en el artículo: «Racer X», de Ken Li, publicado en Vibe en 1998
Reparto: Paul Walker, Vin Diesel, Michelle Rodriguez, Jordana Brewster, Rick Yune, Chad Lindberg, Johnny Strong, Matt Schulze, Ted Levine, Ja Rule, Thom Barry, Vyto Ruginis, Noel Guglielmi, R. J. de Vera, Beau Holden, Reggie Lee, Stanton Rutledge, Peter Navy Tuiasosopo, Monica Tamayo, Megan Baker, Tammy Monica Gegamian, Delphine Pacific, F. Valentino Morales, Doria Anselmo, Glenn K. Ota, Mike White, Rob Cohen, Neal H. Moritz
Fotografía: Ericson Core
Montaje: Peter Honess
Música original: BT
Distribuidora: Universal 
Año: 2001 
Título Original: The Fast and the Furious
Estreno En España: 05/10/2001 y reestreno por 25 Aniversario el 21/08/26
Género: Acción, Thriller 
Duración: 107 Minutos 

ARGUMENTO 
En las calles de Los Ángeles, cada noche es una carrera de campeonato. Con la furia del óxido nitroso, Dominic Toretto (Vin Diesel) domina la carretera y deja atrás a todos sus rivales. Él y su rival Johnny Tran (Rick Yune) son los más atrevidos, los más duros y los mejores. Pero ahora ha aparecido un nuevo competidor. Saben que es duro y rápido, pero desconocen que se trata de un detective obsesionado con la velocidad (Paul Walker), decidido a convertirse en el ganador. Con una acción trepidante, espectaculares escenas de alta velocidad y una intensidad llevada al límite, A todo gas coloca al espectador al volante y le desafía a superar todos los límites.

CRÍTICA 
Una remasterización que llega en un momento perfecto para recuperar en pantalla grande uno de los títulos más significativos del cine comercial de principios del siglo XXI. A todo gas no fue todavía el fenómeno mundial en el que acabaría convirtiéndose la franquicia. Cuando Rob Cohen estrenó la película en 2001 nadie podía imaginar que aquella historia de carreras clandestinas, coches trucados y robos de camiones terminaría convirtiéndose en una de las sagas más populares de la historia reciente del cine. Y precisamente por eso resulta especialmente interesante volver ahora a sus orígenes.

La historia nos presenta a Brian O'Conner, un joven policía que se infiltra en el mundo de las carreras ilegales de Los Ángeles para investigar una serie de robos de camiones. Su investigación le llevará hasta Dominic Toretto, líder de un grupo de corredores callejeros, pero también hasta una relación de amistad y lealtad que terminará poniendo en cuestión dónde están realmente los límites entre el deber y la amistad.

Vista hoy, A todo gas resulta mucho más sencilla que las películas que vendrían después. Aquí todavía no hay misiones imposibles, saltos de coches entre rascacielos ni héroes capaces de desafiar todas las leyes de la física. Hay carreras, nitro, motores preparados, chicas, música a todo volumen y una historia policial bastante convencional. Y quizá ahí reside buena parte de su encanto.

Porque como película tampoco vamos a engañarnos: A todo gas no es nada del otro mundo. Es un correcto entretenimiento de acción, realizado con ritmo y con una estética muy marcada por el mundo del automóvil y la cultura urbana de Los Ángeles. Se ve con facilidad y se olvida con la misma rapidez. El guion es sencillo, algunos diálogos han envejecido regular y la historia de infiltración policial tampoco ofrece demasiadas sorpresas. Pero hay algo que las sucesivas entregas fueron perdiendo por el camino: personalidad.

Rob Cohen consigue que los coches formen parte de la película sin convertirse todavía en auténticos superhéroes. El mundo de las carreras clandestinas tiene presencia, las secuencias de acción funcionan y la relación entre Brian y Dom constituye el verdadero corazón de la película. Paul Walker y Vin Diesel encontraron aquí una química que acabaría siendo fundamental para convertir a sus personajes en dos de los rostros más reconocibles de la saga.

Y es curioso comprobar cómo algunos de los elementos que posteriormente se convertirían en señas de identidad de la franquicia ya estaban presentes, aunque todavía de una manera mucho más modesta. La familia, la lealtad, la velocidad y esa particular filosofía de vida de Dominic Toretto aparecen ya en esta primera entrega, pero sin la desmesura que llegaría después.

También resulta curioso recordar que Michelle Rodriguez y Jordana Brewster no tenían permiso de conducir antes del rodaje, por lo que tuvieron que recibir clases de conducción durante la producción. Y para la espectacular secuencia final de la carrera entre Brian y Dom, el tren y los vehículos no se filmaron simultáneamente: las diferentes tomas se combinaron posteriormente para crear la sensación de que el tren pasaba rozando los coches. 

El rodaje estuvo muy ligado a Los Ángeles. La producción utilizó lugares reales de la ciudad y sus alrededores, mientras que la secuencia de Race Wars llegó a reunir a unos 1.500 propietarios y aficionados a los coches importados, muchos de ellos con sus propios vehículos

Hay además algo inevitable cuando uno vuelve a verla veinticinco años después: la presencia de Paul Walker. Resulta imposible contemplar aquella primera aparición de Brian O'Conner sin recordar todo lo que sucedería después. Walker todavía no era la estrella que acabaría siendo y su interpretación posee una naturalidad que encaja perfectamente con aquel personaje que entra en un mundo que inicialmente desconoce.

La nueva remasterización 4K permite recuperar aquella película con una imagen y un sonido renovados, y supone una magnífica oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan el punto de partida de una saga que acabaría transformando unas simples carreras callejeras en un auténtico acontecimiento cinematográfico. Universal ha preparado esta edición por el 25.º aniversario con nueva remasterización 4K, Dolby Vision y Dolby Atmos.

Porque quizá lo más interesante de volver a A todo gas no sea descubrir una gran película. No lo es. Lo verdaderamente interesante es descubrir el nacimiento de un fenómeno.

Una película sencilla, directa, entretenida y con algunas secuencias de acción que todavía conservan su fuerza. Una película que se ve y se olvida, sí, pero que tiene algo que ninguna de sus continuaciones podrá recuperar: la inocencia de cuando todavía no sabíamos hasta dónde podía llegar aquella historia de coches, carreras y amistad.

Y, curiosamente, después de tantas entregas y tantos excesos, sigo pensando que esta primera película continúa siendo posiblemente la mejor de toda la saga. No porque sea la más espectacular, sino precisamente porque todavía sabía que detrás de los coches había personajes.
**Una buena oportunidad para volver al principio. Allí donde empezó todo.**

NOTA 5,5/10




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