Guion: Estel Díaz, Núria Dunjó
Reparto: Zoe Bonafonte, Marc Soler, Ruslana Panchyshyna, Miquel Melero, Omar Banana, Ujin Moreno, Ton Vieira, Cris Blanco, Carlos Noriega, Maria Pau Pigem
Fotografía: Beatriz Sastre
Montaje: Alba Cid
Música: Awwz
vestuario: Sara Clemente, Berta Peyret
Maquillaje: Danae Gatell
Peluquería: Raül Flores
Coreografía: Anna Macau
Distribuidora; A Contracorriente
Año: 2026
Título Original: A Fuego
Estreno En España: 21/08/26
Género: Drama, Músical
Duración: 97 Minutos
ARGUMENTO
Tras la repentina muerte de su hermano Nico, Lola, de 17 años, descubre El Búnker, un espacio abandonado que él frecuentaba y que se ha convertido en un lugar clandestino de fiestas y batallas de baile. Allí, junto a un nuevo grupo de amigos, volverá a conectar con su pasión por la danza y encontrará un refugio desde el que afrontar el duelo, redescubrirse y aprender a vivir sin miedo y con libertad.
CRÍTICA
A fuego parte de una idea que, sobre el papel, podía haber dado mucho más de sí: convertir la música y el baile en una vía de escape para unos jóvenes que buscan refugio frente a sus propios problemas. Estel Díaz debuta en el largometraje con una historia ambientada en ese universo adolescente donde las fiestas clandestinas, las batallas de baile y la música urbana se convierten en el particular refugio de Lola después de la muerte repentina de su hermano Nico
El problema es que la película se queda muy lejos de las posibilidades de su planteamiento. Y es una lástima, porque A fuego tiene un escenario atractivo y un mundo juvenil que podría haber servido para construir un drama generacional con personalidad. Sin embargo, el filme termina dependiendo demasiado de la música y de las coreografías, elementos que serán probablemente suficientes para quienes viven y disfrutan intensamente de la cultura urbana, pero que difícilmente conseguirán conquistar a un espectador ajeno a ese universo.
La historia de Lola, que tras la pérdida de su hermano descubre El Búnker y encuentra allí una nueva familia con la que recuperar su pasión por el baile, pretende hablar del duelo, la amistad, la libertad y la necesidad de encontrar un lugar al que pertenecer. Son temas interesantes, pero el guion no consigue desarrollarlos con la profundidad necesaria. Los personajes aparecen demasiado esquemáticos, sin una identidad verdaderamente definida, y sus conflictos parecen estar puestos al servicio de la historia y no al contrario.
Y después están los diálogos. Algunos resultan directamente sonrojantes, con frases que pretenden transmitir intensidad emocional y que terminan provocando justamente el efecto contrario. Cuando una película quiere hablar de sentimientos tan importantes como el duelo o la búsqueda de identidad necesita personajes de carne y hueso. Aquí, en demasiadas ocasiones, tenemos personajes que parecen estar diciendo exactamente aquello que el guion necesita que digan.
Tampoco las interpretaciones terminan de levantar el conjunto. Zoe Bonafonte, que llegaba avalada por su nominación al Goya por El 47, encabeza un reparto joven en el que también encontramos a Marc Soler, Miquel Melero, Ruslana y Omar Banana.Pero el problema no está únicamente en los actores: cuando los personajes carecen de consistencia, resulta complicado que las interpretaciones puedan crecer.
Curiosamente, uno de los aspectos más interesantes de la producción se encuentra precisamente detrás de las cámaras. El equipo rodó durante seis semanas en Barcelona y convirtió las Tres Chimeneas de Sant Adrià en uno de los escenarios fundamentales de la película, transformándolas en ese Búnker donde tienen lugar las fiestas y batallas de baile. Además, los intérpretes tuvieron que entrenar durante semanas para preparar las numerosas secuencias de baile. Ruslana debuta aquí como actriz después de su paso por Operación Triunfo, y además ha puesto voz a la canción principal de la película, titulada también A fuego.
Estel Díaz demuestra tener interés por construir una película generacional y sabe que la música puede convertirse en un lenguaje cinematográfico capaz de expresar aquello que las palabras no consiguen. Pero una buena intención no siempre se transforma en una buena película.
Una pena, porque A fuego podría haber sido mucho más. Hay ideas, hay música, hay baile y hay un universo juvenil con posibilidades. Lo que falta es un guion capaz de dar identidad a sus personajes y coherencia a una historia que, por momentos, parece avanzar sin saber muy bien hacia dónde. Un filme que probablemente encontrará a su público entre los amantes de la música urbana, pero que para el resto corre el riesgo de convertirse en una de esas películas que se olvidan prácticamente en cuanto abandonamos la sala.
NOTA: 2,5/10
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.