Guion: Pauline Loquès, Maud Ameline
Reparto: Théodore Pellerin, William Lebghil, Salomé Dewaels, Jeanne Balibar, Camille Rutherford, Estelle Meyer, Victoire Du Bois, Balthazar Billaud, Mathieu Amalric, Alexandre Desrousseaux, Lison Daniel.
Fotografía: Lucie Baudinaud
Música: Thibault Deboaisne
Montaje: Clémence Diard
Sonido: Nassim El Mounabbih
Dirección artística: Aurette Leroy
Vestuario: Martin Barré
Distribuidora: Surtsey Films.
Año: 2025
Título Original: Nino
Estreno En España: 26/06/26
Género: Drama, Autor
Duración: 97 Minutos
ARGUMENTO
En tres días, Nino deberá enfrentarse a una gran prueba. Antes de ello, los médicos le encomiendan dos importantes misiones que le llevarán a recorrer las calles de París. Ese viaje le obligará a reencontrarse con los demás y consigo mismo mientras intenta asimilar una noticia que cambiará su vida para siempre.
CRÍTICA
La vida puede cambiar en un instante. Un diagnóstico inesperado, una llamada o una noticia capaz de alterar por completo el rumbo de una persona. Sobre esa idea se construye Nino, el debut en el largometraje de Pauline Loquès, una película íntima y profundamente humana que sigue a un joven obligado a enfrentarse a una realidad para la que nadie está preparado.
La historia nos sitúa junto a Nino durante unos pocos días decisivos. Tras recibir una noticia médica que cambiará su existencia, el protagonista emprende un recorrido por París mientras intenta asimilar lo sucedido. En ese trayecto se reencontrará con personas importantes de su vida y, sobre todo, consigo mismo. Lo que podría haber derivado en un melodrama lacrimógeno apuesta por la contención emocional y por una mirada cercana a las pequeñas cosas que dan sentido a nuestra existencia.
Pauline Loquès demuestra sensibilidad tras la cámara y sabe capturar los momentos cotidianos con naturalidad. La película va directa al grano desde sus primeros minutos y consigue que el espectador conecte rápidamente con el desconcierto y la vulnerabilidad de su protagonista. Hay escenas que transmiten una sinceridad desarmante y que reflejan con acierto el miedo, la incertidumbre y la necesidad de seguir adelante cuando todo parece tambalearse.
Sin embargo, el filme no termina de mantener la misma intensidad durante todo su metraje. Algunas situaciones y reflexiones se repiten más de lo necesario, provocando una sensación de reiteración que ralentiza el conjunto. No llega a empañar sus virtudes, pero sí resta algo de fuerza a una historia que funciona mejor cuando confía en la sencillez de sus personajes que cuando insiste en subrayar sus emociones.
Uno de los grandes aciertos de Nino es la interpretación de Théodore Pellerin, que sostiene la película con una actuación llena de matices. Su trabajo transmite fragilidad y fortaleza al mismo tiempo, convirtiendo a su personaje en alguien cercano y creíble. El reparto que le acompaña aporta autenticidad a una historia construida a partir de encuentros, despedidas y conversaciones que dejan huella.
Pauline Loquès ha explicado que el origen del proyecto surgió de una experiencia personal relacionada con la enfermedad y la pérdida de un ser querido. Esa vivencia impregna la película de una honestidad que se percibe en muchos de sus momentos más emotivos. Además, el rodaje se desarrolló en numerosas localizaciones reales de París, buscando capturar la ciudad como un espacio vivo por el que Nino transita mientras intenta recomponer su mundo.
Nino es una obra pequeña en apariencia, pero con una sensibilidad que resulta fácil apreciar. Puede que en algunos momentos se repita más de la cuenta, pero su mirada sincera sobre la fragilidad humana y la manera en que afrontamos los golpes inesperados de la vida convierten esta película en una propuesta interesante y emotiva que deja poso una vez aparecen los créditos finales.
NOTA 6/10
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