lunes, 8 de junio de 2026

BACKROOMS

Dirección: Kane Parsons
Guion: Will Soodik, Kane Parsons
Basada en: La serie viral The Backrooms creada por Kane Parsons
Producción: James Wan, Michael Clear, Roberto Patino, Shawn Levy, Dan Cohen, Dan Levine, Osgood Perkins, Chris Ferguson, Peter Chernin, Jenno Topping, Kori Adelson
Fotografía: Jeremy Cox
Montaje: Greg Ng
Música: Edo Van Breemen, Kane Parsons
Productoras: a24films.com⁠ atomic  monster.com⁠ 21laps.com, North Road Films, Chernin Entertainment
Distribuidora: Elástica Films 
Año: 2026
Título Original: Backrooms 
Estreno En España: 05/06/26
Género: Fantástico,  Terror 
Duración: 105 Minutos 

ARGUMENTO 
Una extraña puerta aparece en el sótano de una tienda de muebles. Cuando uno de sus pacientes desaparece en una dimensión más allá de la realidad, una terapeuta deberá adentrarse en lo desconocido para intentar rescatarlo

CRÍTICA 
Para muchos espectadores, Backrooms será una experiencia desconcertante. Para otros, una de esas raras películas capaces de generar una sensación física de incomodidad y angustia que permanece mucho después de abandonar la sala. Kane Parsons, que con apenas veinte años pasó de revolucionar YouTube con sus cortometrajes virales a dirigir una producción de A24, demuestra aquí que posee una personalidad visual muy definida y una capacidad notable para convertir lo cotidiano en una auténtica pesadilla.

La historia parte de una premisa sencilla pero inquietante: una misteriosa puerta aparece en el sótano de una tienda de muebles y conduce a una dimensión imposible. Cuando una persona desaparece en ese extraño espacio fuera de la realidad, una terapeuta se adentra en él para intentar rescatarla. A partir de ahí, Parsons construye un descenso progresivo hacia un laberinto donde las reglas conocidas dejan de tener sentido.

Lo más llamativo de Backrooms no es tanto su argumento como la forma en la que está contado. En muchos momentos resulta complicado saber exactamente hacia dónde quiere llevarnos la historia. La frontera entre realidad, sueño, recuerdo y alucinación se vuelve cada vez más difusa, generando una sensación constante de incertidumbre. Hay secuencias que parecen contradecir otras y momentos deliberadamente confusos que pueden desconcertar a parte del público. Sin embargo, esa aparente falta de respuestas acaba jugando a favor de la película.

Parsons entiende perfectamente que el terror más efectivo suele ser el que no se explica. La película funciona como una experiencia sensorial donde el espectador comparte la desorientación de los personajes. Los interminables pasillos amarillos, las habitaciones vacías y los espacios imposibles terminan convirtiéndose en una amenaza mucho más inquietante que cualquier monstruo tradicional. La puesta en escena es tan opresiva que uno acaba atrapado dentro de ese universo sin salida.

La dirección es, sin duda, el gran valor de la película. Kane Parsons demuestra una sorprendente madurez visual, utilizando los silencios, los encuadres y los movimientos de cámara para construir una atmósfera asfixiante. Su capacidad para mantener la tensión durante buena parte del metraje resulta admirable, especialmente teniendo en cuenta que gran parte del terror surge únicamente de los espacios y de la sensación de aislamiento.

El reparto cumple con solvencia, aunque la auténtica protagonista es la atmósfera. Los actores se convierten casi en guías que nos acompañan por este inquietante recorrido donde lo importante no es tanto quiénes son los personajes como el miedo que experimentan mientras avanzan por un entorno que parece desafiar toda lógica.

Para recrear las famosas Backrooms se construyeron enormes decorados físicos en lugar de depender exclusivamente de efectos digitales. El resultado fue tan convincente que varios miembros del equipo reconocieron haberse desorientado durante el rodaje entre los interminables corredores creados para la película. Además, Kane Parsons se convirtió con este proyecto en uno de los directores más jóvenes en ponerse al frente de una gran producción de A24, algo que añade aún más mérito a un trabajo tan ambicioso.

Backrooms no es una película perfecta. Su narrativa fragmentada y su gusto por la ambigüedad pueden provocar que algunos espectadores se sientan frustrados. Pero cuando logra atraparte en su propuesta, lo hace con una fuerza poco habitual. Una experiencia inquietante, absorbente y visualmente poderosa que confirma que Kane Parsons es un nombre al que conviene seguir muy de cerca en los próximos años.

NOTA 7/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.