viernes, 3 de abril de 2026

MIRADA ASESINA

Dirección: Ned Crowley
Guion: Ned Crowley
Reparto: Guy Pearce, DeWanda Wise, Bill Pullman, Josh McDermitt, Joanna Cassidy, Raoul Trujillo, Jack Alcott, Keith Jardine, Jamie Neumann, Andrew J. West, Charlie Talbert, Emily Katherine Ford, Gail Cronauer, Ryan de Quintal, Teagan Ireland, Jimmy E. Jones
Música: Brooke Blair, Will Blair
Fotografía: Justin Hamilton
Montaje: Thijs Bazelmans
Distribuidora: Movistar Plus 
Año: 2025
Título Original: Killing Faith
Estreno En España: Plataformas en Movistar Plus 04/03/26
Género: Thriller,  Western 
Duración: 108 Minutos 

ARGUMENTO 
Ambientada en el desierto de Arizona en 1859, la historia sigue a un médico viudo que acepta escoltar a una mujer liberada de la esclavitud y a su misteriosa hija, quienes creen que la niña está poseída, en un peligroso viaje para encontrar a un sanador de la fe. En un entorno hostil y marcado por la superstición, deberán enfrentarse a sus propios miedos y a fuerzas que desafían la razón.

CRÍTICA 
Hay películas que arrancan con un aroma reconocible, casi confortable, para después girar sin previo aviso hacia terrenos más incómodos. Mirada asesina, de Ned Crowley, juega precisamente a eso: comienza como un western clásico, de esos de polvo, silencios y miradas tensas, para poco a poco adentrarse en un terreno más cercano al fantástico, casi al terror, donde la fe y la superstición empiezan a pesar más que la razón.

La historia nos sitúa en el árido desierto de Arizona en 1859, donde un médico viudo acepta —casi a regañadientes— escoltar a una mujer liberada de la esclavitud y a su inquietante hija, convencidas de que la niña está poseída. Este punto de partida, que podría parecer sencillo, sirve como excusa para un viaje físico y emocional donde los personajes no solo atraviesan un territorio hostil, sino también sus propias creencias. Y es ahí donde la película encuentra su mayor interés.

Crowley construye un relato que se cuece a fuego lento. Es cierto que la trama se alarga en determinados momentos y que el ritmo no siempre juega a su favor, pero tampoco llega a resultar molesto en demasía. Al contrario, esa cadencia pausada encaja bien con el tono opresivo que quiere transmitir, dejando que la tensión se filtre poco a poco hasta que el componente fantástico termina por imponerse.

En el apartado interpretativo, el filme se sostiene con solvencia. Guy Pearce aporta ese aire de escepticismo contenido que necesita su personaje, funcionando como ancla racional en una historia que se va volviendo cada vez más inquietante. A su lado, DeWanda Wise y Bill Pullman completan un reparto que cumple sin estridencias, aportando credibilidad a un relato que, por momentos, coquetea con lo sobrenatural de forma muy directa.

Visualmente, la película saca partido a sus paisajes, utilizando el desierto como un personaje más: árido, implacable y, en cierto modo, reflejo del estado emocional de sus protagonistas. No hay grandes alardes, pero sí una puesta en escena sólida que acompaña bien el viaje.

El rodaje se llevó a cabo en localizaciones reales del suroeste estadounidense, apostando por escenarios naturales para reforzar esa sensación de western clásico. Además, el propio Guy Pearce se implicó especialmente en el desarrollo de su personaje, trabajando el tono contenido y casi introspectivo que define buena parte de la película.

En definitiva, Mirada asesina es una propuesta interesante dentro de esa mezcla cada vez más habitual de géneros. No es una película redonda ni especialmente memorable —de hecho, se olvida con cierta rapidez—, pero mientras dura se disfruta. Y para los amantes de ese cruce entre western y terror con aroma clásico, tiene suficientes ingredientes como para dejar un poso más que digno.

NOTA 6/10

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