Dirección: Jean-Pierre Améris
Guion: Jean-Pierre Améris, Marion Michau
Reparto: Valérie Lemercier, Gérard Darmon, Patrick Timsit, Alice de Lencquesaing, Aurélien Cavagna, Éric Viellard, Sophie Mounicot, François Berland, Christian Dustrour, Nicole Dubois, Vincent Fontannaz, Emmanuel Dorand, Grégory Lukac.
Música: Stéphane Moucha
Fotografía: Pierre Milon
Montaje: Christine Lucas Navarro
Vestuario: Judith de Luze
Casting: Tatiana Vialle
Sonido: Laurent Lafran, Lucile Demarquet, Sébastien Noiré, Matthieu Tertois
Distribuidora: Vértigo Films
Año: 2025
Título Original: Aimons-nous vivants
Estreno En España: 13/03/26
Género: Comedia, Romance
Duración; 90 Minutos
ARGUMENTO
En un tren con destino a Ginebra, Victoire, una mujer entrometida y llena de energía, se cruza con Antoine Toussaint, una famosa estrella de la canción francesa que atraviesa un momento muy oscuro de su vida. Entre él, decidido a poner fin a todo, y ella, incapaz de quedarse callada, se producirá un encuentro tan inesperado como explosivo que cambiará el rumbo de ambos.
CRÍTICA
El cineasta francés Jean-Pierre Améris regresa con No te queda otra, una comedia de tono amable que vuelve a transitar por terrenos que el director conoce bien: personajes solitarios, encuentros inesperados y la posibilidad de que la vida cambie cuando menos lo esperamos. El punto de partida no deja de ser sugerente. En un tren con destino a Ginebra se cruzan Victoire, una mujer entrometida y llena de vitalidad, y Antoine Toussaint, una vieja gloria de la canción francesa que atraviesa uno de los momentos más oscuros de su vida. Él, hundido y dispuesto a poner fin a todo; ella, incapaz de quedarse callada y decidida a sacarlo de su letargo.
Sobre esta premisa, Améris construye una historia que busca el equilibrio entre la comedia y el drama ligero, apoyándose sobre todo en el choque de personalidades entre sus dos protagonistas. La película avanza como una especie de viaje emocional en el que ambos personajes se ven obligados a confrontar sus propias frustraciones y redescubrir, quizá a la fuerza, cierto sentido de la vida.
El problema es que, pese a su planteamiento atractivo, No te queda otra nunca termina de despegar. Améris dirige con corrección y oficio, pero la película se mueve en todo momento por caminos demasiado transitados. El espectador avezado reconoce desde muy pronto cada giro del guion, cada reconciliación y cada momento emotivo que la historia quiere provocar. Nada molesta en el conjunto, pero tampoco sorprende. Todo resulta agradable, incluso simpático, aunque inevitablemente convencional.
Donde el filme sí encuentra su mayor fortaleza es en sus intérpretes. Valérie Lemercier compone un personaje lleno de energía y matices, sosteniendo gran parte del ritmo del relato con su presencia. Frente a ella, Gérard Darmon aporta una melancolía muy creíble a ese cantante desencantado que ha perdido el rumbo. Entre ambos se establece una química que, en buena medida, salva a la película de caer en la indiferencia absoluta. Son interpretaciones solventes que dan cierta vida a una historia que, en manos de actores menos inspirados, quizá habría resultado todavía más plana.
Desde el punto de vista formal, Améris opta por una puesta en escena sencilla y sin grandes alardes, dejando que los diálogos y las situaciones marquen el tono del filme. La narración avanza con ritmo correcto, aunque sin momentos especialmente memorables. Es un cine que busca agradar, sin riesgos ni estridencias, y que probablemente encontrará su público entre quienes disfrutan de la comedia francesa más ligera.
El propio Jean-Pierre Améris confesó en entrevistas que el personaje del cantante protagonista se inspiró parcialmente en varias figuras reales de la chanson francesa que atravesaron periodos complicados de su carrera. Además, el director quiso que muchas de las escenas del tren se rodaran en trayectos reales para dotar de mayor naturalidad al encuentro entre los personajes, algo que obligó al equipo a trabajar con horarios muy ajustados durante varias jornadas de rodaje.
En definitiva, No te queda otra es una película correcta, agradable y bien interpretada, pero también demasiado convencional. Una de esas historias que se dejan ver con facilidad y sin esfuerzo, aunque una vez terminadas difícilmente permanecen mucho tiempo en la memoria del espectador. Un entretenimiento discreto que cumple, pero que se queda lejos de emocionar o sorprender.
NOTA 5/10
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.