Dirección: Marcel Barelli
Guion: Magali Pouzol, Pierre-Luc Granjon
Reparto: Animación
Guion: Magali Pouzol, Pierre-Luc Granjon
Montaje: Marcel Barelli, Julie Brenta
Música: Shyle Zalewski
Animación: Maëlle Chevallier
Fotografía: Animación
Sonido: Jérôme Vittoz
Distribuidora: Pack Magic
Año: 2025
Título Original: Mary Anning
Estreno En España: 27/03/26
Género: Animación, Infantil
Duración: 72 Minutos
ARGUMENTO
En 1811, Mary Anning, una niña de doce años curiosa y vital, pasa los días explorando la orilla del mar en busca de fósiles, esas extrañas piedras de otro tiempo. Su padre le ha transmitido esa pasión. Pero todo cambia cuando muere de forma inesperada, dejando un misterioso dibujo y una familia en una situación muy difícil. Decidida a ayudar a su madre y a su hermano a superar esta situación, Mary intenta también descifrar el secreto del dibujo.
Por el camino, descubrirá mucho más que fósiles: amistades inesperadas, aventuras inolvidables y los primeros capítulos de la historia de la paleontología.
CRÍTICA
Hay películas que no buscan deslumbrar al espectador adulto ni reinventar el lenguaje cinematográfico, sino sembrar algo mucho más sencillo —y a la vez más importante—: la curiosidad. Mary Anning y la playa de los dinosaurios, dirigida por Marcel Barelli, es precisamente una de ellas. Un filme pequeño en apariencia, pero con una vocación pedagógica y emocional muy clara.
La historia nos sitúa en 1811, donde conocemos a Mary, una niña de doce años que recorre la playa en busca de fósiles, heredando esa pasión de su padre. La muerte de este marcará un punto de inflexión en su vida, obligándola no solo a ayudar a su familia, sino también a descifrar un misterioso dibujo que parece esconder algo más profundo. A partir de ahí, la película se convierte en un relato de iniciación donde la curiosidad científica se mezcla con el crecimiento personal.
Barelli construye un relato sencillo, sin artificios, que pone el foco en valores muy claros: la familia, la perseverancia y, sobre todo, la curiosidad como motor del conocimiento. La pequeña Mary —inquieta, observadora y tenaz— funciona como un espejo perfecto para el público infantil, al que la película interpela directamente. Su interés por la ciencia y la biología no es tratado como algo excepcional, sino como una extensión natural de su forma de mirar el mundo, lo que conecta de manera muy efectiva con los más pequeños
Visualmente, la propuesta apuesta por una animación de trazo limpio y colores suaves, sin grandes alardes técnicos, pero coherente con el tono íntimo del relato. Todo está al servicio de la historia, que avanza con un ritmo pausado y didáctico, sin perder nunca de vista su intención divulgativa.
Eso sí, conviene advertir que estamos ante una película claramente dirigida al público infantil. Los adultos encontrarán en ella una propuesta amable, incluso simpática, pero también bastante limitada en su desarrollo dramático. La narración resulta en ocasiones demasiado sencilla y previsible, sin capas adicionales que permitan una lectura más compleja. Es, en definitiva, una película para niños… y muy consciente de ello.
El film forma parte de una corriente reciente dentro de la animación europea que busca acercar figuras históricas al público infantil, y en este caso pone en valor a Mary Anning, considerada una de las pioneras de la paleontología moderna, cuyo trabajo fue durante años invisibilizado. De hecho, el propio Marcel Barelli ha comentado en entrevistas que uno de los objetivos del proyecto era precisamente despertar vocaciones científicas desde edades tempranas.
En conjunto, Mary Anning y la playa de los dinosaurios es una propuesta honesta, con vocación educativa y un mensaje claro: la curiosidad puede cambiarlo todo. Puede que no deje huella en el espectador adulto, pero sí tiene el potencial de encender una chispa en los más pequeños. Y, a veces, eso es más que suficiente.
NOTA 5,5/10
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