Dirección: Patrick Hughes
Guion: Patrick Hughes, James Beaufort
Reparto:Alan Ritchson, Dennis Quaid, Stephan James, Jai Courtney, Esai Morales, Blake Richardson, Keiynan Lonsdale, Daniel Webber
Música: Dmitri Golovko
Fotografía: Aaron Morton
Montaje: Andy Canny
Género: Acción / Ciencia
Distribuidora; Netflix
Año: 2026
Título Original War Machine
Estreno En España: 06/03/26 en plataformas Netflix
Género: Acción, Ciencia ficción
Duración: 109 Minutos
ARGUMENTO
En una última y extenuante misión durante el entrenamiento de los Army Rangers, un ingeniero de combate deberá liderar a su unidad cuando se enfrentan a una gigantesca máquina asesina de origen desconocido. Lo que parecía un simple ejercicio militar se convertirá en una lucha desesperada por la supervivencia frente a una amenaza imparable.
CRÍTICA
Hay películas que aspiran a cambiar la historia del cine y otras que simplemente buscan entretener durante un buen rato. “Máquina de guerra”, dirigida por Patrick Hughes, pertenece sin complejos a este segundo grupo. Un filme de acción militar con toques de ciencia ficción que no pretende reinventar nada, pero que al menos tiene la honestidad de saber perfectamente en qué liga juega.
La película nos sitúa en una misión de entrenamiento de los Army Rangers que pronto se transforma en una auténtica pesadilla. Lo que parecía una simple maniobra militar se convierte en una lucha desesperada por la supervivencia cuando los soldados se ven obligados a enfrentarse a una gigantesca máquina asesina de origen desconocido. A partir de ese momento, Hughes abandona cualquier pretensión discursiva para lanzarse de lleno al espectáculo: persecuciones, explosiones y un ritmo constante que apenas concede respiro al espectador
Es cierto que “Máquina de guerra” no cambiará la historia del cine bélico, ni tampoco del cine de ciencia ficción, pero lo que ofrece lo hace con bastante eficacia. Acción pura y dura, sin demasiadas complicaciones narrativas y con un sentido del espectáculo que, aunque algo convencional, resulta convincente y entretenido. No se le puede pedir mucho más a una película que desde el primer minuto deja claro que su objetivo es mantener al público pegado a la butaca.
Patrick Hughes, un director que ya ha demostrado en varias ocasiones su habilidad para el cine de acción musculoso, imprime a la película un ritmo muy directo, casi de videojuego, donde cada escena parece diseñada para aumentar la tensión del enfrentamiento entre los soldados y la imparable máquina. En este contexto, Alan Ritchson y Dennis Quaid cumplen con solvencia en un reparto que funciona más como engranaje de la maquinaria narrativa que como un espacio para grandes desarrollos dramáticos.
Buena parte de las escenas se filmaron en localizaciones naturales de Australia, donde el equipo tuvo que trabajar con condiciones climáticas bastante duras. Además, el diseño de la máquina antagonista combinó efectos prácticos con CGI, buscando que su presencia resultara lo más física posible en el set para facilitar la reacción de los actores durante las escenas de combate.
En definitiva, “Máquina de guerra” es uno de esos títulos que difícilmente dejarán huella en la historia del cine, pero que cumplen su función con dignidad: ofrecer espectáculo, adrenalina y poco más de hora y media de entretenimiento sin demasiadas pretensiones. A veces, eso también tiene su mérito.
NOTA 6/10
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