Dirección: Tarik Saleh
Guion: Tarik Saleh
Reparto: Fares Fares, Lyna Khoudri, Zineb Triki, Amr Waked, Cherien Dabis, Sherwan Haji, Ahmed Kairy, Nael, Suhaib Nashwan
Fotografía: Pierre Aïm
Música: Alexandre Desplat
Montaje: Theis Schmidt
Vestuario: Virginie Montel
Casting: Meriem Amari
Distribuidora: Bteam Pictures
Año: 2025
Título Original: Eagles of the Republic
Estreno En España: 13/03/26
Género: Thriller, Drama
Duración: 129 Minutos
ARGUMENTO
George Fahmy, el actor más adorado de Egipto, se ve presionado a protagonizar una película encargada por las más altas autoridades del país. Aceptando a regañadientes, este papel será la puerta de entrada al selecto círculo de las personas más poderosas de Egipto. Como una polilla atraída por la luz, el actor iniciará un peligroso romance con la misteriosa esposa del general que supervisa el proyecto, adentrándose en una compleja red de poder, manipulación y ambición.
CRÍTICA
Hay directores que, película a película, van levantando un pequeño universo propio. Es el caso de Tarik Saleh, que con Águilas de El Cairo cierra de alguna manera su particular mirada sobre el poder en Egipto iniciada con El Cairo confidencial y continuada con Conspiración en El Cairo. Tres películas distintas, pero unidas por una misma obsesión: los mecanismos de la corrupción y las sombras que se esconden tras los despachos del poder.
En esta ocasión, Saleh nos introduce en la vida de George Fahmy, el actor más famoso y querido de Egipto, que acepta a regañadientes protagonizar una película impulsada desde las más altas esferas del país. Lo que en un principio parece un simple encargo propagandístico pronto se convierte en la puerta de entrada a un mundo donde política, ejército y ambiciones personales se entremezclan de manera peligrosa. Y, como suele ocurrir en estos relatos, cuanto más se acerca uno al poder, más difícil resulta salir indemne.
Águilas de El Cairo es, ante todo, un sólido thriller político que mantiene el pulso narrativo con la solvencia habitual de su director. Quizá esté un peldaño por debajo de sus dos anteriores incursiones en el universo cairota, pero sigue siendo una película notable, cargada de tensión y con una mirada bastante lúcida sobre la relación entre el poder y quienes orbitan a su alrededor. Saleh vuelve a demostrar que conoce bien los engranajes de ese mundo donde las lealtades cambian con rapidez y donde cada decisión puede tener consecuencias imprevisibles.
Uno de los grandes aciertos del filme es, sin duda, la interpretación de Fares Fares, actor habitual del
director y auténtico pilar de esta trilogía. Su trabajo aquí vuelve a ser magnífico, dotando al personaje de una mezcla de carisma, inseguridad y ambición que resulta fundamental para entender el viaje del protagonista hacia un terreno cada vez más resbaladizo. A su alrededor, el reparto cumple con solvencia en un relato donde la tensión se construye más desde las miradas y los silencios que desde la acción directa..
La ambientación es otro de los puntos fuertes de la película. Saleh consigue recrear un Egipto lleno de matices, donde la opulencia de ciertos círculos contrasta con la permanente sensación de vigilancia y control. A ello se suma una banda sonora elegante y muy bien integrada en la narración, que refuerza la atmósfera de intriga que envuelve toda la historia
Como curiosidad, el rodaje de la película tuvo que realizarse principalmente fuera de Egipto —especialmente en Turquía— debido a la delicadeza política del tema que aborda. Tarik Saleh, que ya había tenido problemas para trabajar en su país tras El Cairo confidencial, volvió a recurrir a localizaciones alternativas para recrear la capital egipcia, algo que, sorprendentemente, apenas se percibe en pantalla.
En definitiva, Águilas de El Cairo es una película muy recomendable para los amantes del thriller político. Puede que no alcance el nivel de sus dos predecesoras dentro de esta trilogía cairota, pero sigue siendo un relato intenso y sugerente sobre la corrupción, el poder y el precio que algunos están dispuestos a pagar por acercarse demasiado a él. Un filme sólido, bien interpretado y que confirma a Tarik Saleh como uno de los directores más interesantes cuando se trata de explorar las zonas oscuras de la política contemporánea.
NOTA 7/10
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