Dirección: José María Fernández de Vega
Guion: Mary Cruz Leo (sobre una idea de José María Fernández de Vega).
Reparto: Rubén Barbosa, Antonello Novellino, Cristina Gallego, Iván Miñambres, José María Fernández de Vega, Luis Cotallo, Julen Robles, Juan Francisco Pérez Polo
Música: Óscar López Plaza
Montaje: Leticia del Fresno, Mary Cruz Leo
Sonido: Luis Cotallo
Fotografía: Paula Valiño
Distribuidora: Selected Films
Año: 2025
Título Original; El Corto De Raúl
Estreno En España: Plataformas en Movistar Plus
Género: Animación Comedia
Duración: 23 Minutos
ARGUMENTO
Javier, un apasionado del cine, decide por fin rodar su propio cortometraje. Sin embargo, durante el proceso se cruza con distintos personajes del sector audiovisual que irán modificando su proyecto hasta transformarlo en algo muy distinto de lo que había imaginado inicialmente
CRÍTICA
Hay cortometrajes que parecen hechos desde la urgencia y otros desde la necesidad. El corto de Rubén pertenece claramente al segundo grupo. José María Fernández de Vega firma una pequeña sátira tan mordaz como cercana sobre el eterno calvario de levantar un proyecto audiovisual en España… y no morir —o desistir— en el intento.
La historia parte de una premisa tan sencilla como reconocible: Javier, un amante del cine, decide rodar su propio corto. Lo que comienza como un acto casi romántico de amor al séptimo arte acaba convirtiéndose en una carrera de obstáculos donde productores, técnicos, egos, opiniones no solicitadas y “consejos bienintencionados” van desdibujando la idea original hasta transformarla en algo irreconocible. Un argumento mínimo, sí, pero más que suficiente para radiografiar con ironía y lucidez los entresijos del sector.
Lo mejor del cortometraje es que no estira la broma. Con una duración muy bien medida —ahí reside gran parte de su acierto—, la película sabe cuándo entrar y, sobre todo, cuándo salir. No hay rellenos ni subrayados innecesarios. Cada escena cumple su función y el relato avanza con ligereza, manteniendo siempre ese tono ácido pero nunca cruel, honesto y valiente, que se agradece enormemente.
El reparto se mueve con soltura dentro de ese aire casi meta-cinematográfico, aportando naturalidad a una historia que podría haber caído fácilmente en el exceso o la caricatura. Aquí todo suena a verdad, a experiencia vivida, a conversaciones escuchadas demasiadas veces en rodajes reales. Se nota que detrás hay conocimiento del medio… y unas cuantas batallas ganadas y perdidas.
En el apartado técnico, El corto de Rubén demuestra que con pocos medios se puede contar mucho si hay claridad de ideas. La dirección es funcional, la fotografía acompaña sin alardes y el montaje mantiene un ritmo ágil que nunca decae, reforzando esa sensación de estar ante un trabajo hecho con cariño y, sobre todo, con sinceridad.
Como anécdota curiosa del rodaje —y muy coherente con el espíritu del corto—, parte del equipo técnico y artístico interpreta versiones ligeramente exageradas de sí mismos, jugando con la frontera entre realidad y ficción, lo que añade una capa extra de complicidad para el espectador más cinéfilo.
En definitiva, El corto de Rubén es un pequeño dardo envenenado, una comedia breve pero afilada que se disfruta especialmente por su honestidad y por no pretender ser más de lo que es. Un retrato irónico y certero de lo complicado que resulta sacar adelante un proyecto creativo… y de lo necesario que sigue siendo intentarlo. Un cortometraje modesto, sí, pero con las ideas muy claras y un amor evidente por el cine. Justo ahí reside su mayor virtud.
NOTA 6/10
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