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miércoles, 14 de enero de 2026

TURNO DE GUARDIA

Dirección: Petra Biondina Volpe
Guion: Petra Biondina Volpe
Reparto: Leonie Benesch, Sonja Riesen, Alireza Bayram, Selma Jamal Aldin, Margherita Schoch, Urs Bihler, Albana Agaj, Urbain Guiguemde, Ridvan Murati, Elisabeth Roll, Heinz Wyssling, Jasmin Mattei, Aline Beetschen
Fotografía: Judith Kaufmann
Montaje: Hansjörg Weißbrich
Música: Emilie Levienaise-Farrouc
Distribuidora: Karma Films 
Año; 2025
Título Original: Heldin
Estreno En España: 16/01/25
Género: Drama  Autor 
Duración: 92 Minutos 

ARGUMENTO 
Turno de guardia es un drama intenso y humano que sigue a Floria, una enfermera dedicada, en su jornada laboral en un hospital suizo crónicamente bajo de personal. Con pasión y rigor profesional, atiende a sus pacientes en medio del caos cotidiano… hasta que la ausencia de una compañera y la acumulación de urgencias convierten su turno en una lucha desesperada contra el tiempo, poniendo a prueba su vocación, humanidad y resistencia

CRÍTICA 
Turno de guardia se vive más que se ve. Petra Biondina Volpe no propone al espectador sentarse cómodamente en la butaca, sino colocarlo directamente en los zapatos —o mejor dicho, en las zapatillas sanitarias— de su protagonista, obligándolo a compartir cada minuto de un turno que se vuelve asfixiante. Desde el primer plano, la película establece un pacto claro: aquí no hay distancia, no hay alivio, no hay respiro. Solo urgencia.

La historia, sigue a una enfermera durante una noche especialmente complicada en un hospital suizo, marcado por la falta de personal y la acumulación de pacientes. Lo que comienza como una jornada más acaba convirtiéndose en una carrera contrarreloj donde cada decisión pesa, cada error se amplifica y cada minuto parece robado al límite físico y emocional de quien sostiene el sistema desde abajo. Volpe introduce esta premisa sin subrayados, dejando que sea el propio ritmo del relato el que haga el trabajo sucio.

Y vaya si lo hace. El ritmo es frenético, casi obsesivo, recordando inevitablemente a Hierve, aquella película ambientada en una cocina donde el caos y la presión se convertían en el verdadero antagonista. Aquí el hospital funciona del mismo modo: pasillos interminables, alarmas, miradas que reclaman ayuda y un reloj que parece acelerado. La cámara se pega al cuerpo de la protagonista, la persigue, la encierra, provocando una sensación constante de agobio y ansiedad que termina contagiándose al espectador. No hay escenas de transición ni momentos para tomar aire; cada secuencia empuja a la siguiente con una precisión casi quirúrgica.

La dirección de Volpe es más que correcta: es invisible cuando debe serlo y contundente cuando la situación lo exige. No busca el lucimiento formal, sino la eficacia emocional. Todo está al servicio de esa experiencia inmersiva que convierte la película en un ejercicio de empatía radical hacia quienes trabajan en primera línea. El montaje afilado y la fotografía funcional refuerzan esa sensación de urgencia constante, sin adornos innecesarios..

Mención aparte merece el trabajo interpretativo de Leonie Benesch, que sostiene la película prácticamente en solitario. Su actuación huye del exceso dramático y se apoya en pequeños gestos, miradas cansadas y silencios elocuentes. Resulta especialmente significativo saber que, como anécdota de rodaje, la actriz pasó tiempo observando y hablando con personal sanitario real para interiorizar rutinas, gestos y la fatiga acumulada de estos turnos interminables. Además, gran parte del film se rodó en espacios hospitalarios reales, lo que obligó al equipo a adaptarse a limitaciones de tiempo y espacio, reforzando involuntariamente ese tono de encierro y presión constante que respira la película.

En definitiva, Turno de guardia no pretende ser complaciente ni tranquilizadora. Es un filme tenso, seco y honesto que convierte lo cotidiano en un auténtico thriller humano. Una experiencia que incomoda, agota y remueve, pero que precisamente por eso resulta tan necesaria. Como buen cine social, no alza la voz: simplemente te coloca dentro del problema y te deja allí, sin escapatoria, hasta que llegan los títulos de crédito… y el inevitable suspiro de alivio.

NOTA 7/10

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