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jueves, 15 de enero de 2026

LA ISLA DE LA BELLADONA

Dirección: Alanté Kavaïté
Guion: Alanté Kavaïté, Sara Wikler
Reparto Nadia Tereszkiewicz, Dali Benssalah, Daphné Patakia, Miou-Miou, Patrick Chesnais, Jean, Claude Drouot, Alexandra Stewart, Féodor Atkine, Claire MagninJoël Cudennec, Méryl Bergoz
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Música: Nicolas Becker, Quentin Sirjacq
Distribuidora: Vercine 
Año: 2025
Título Original: Belladone
Estreno En España: 16/01/25
Género Drama  Thriller 
Duración: 96 Minutos 

ARGUMENTO 
En un futuro cercano, en una isla aislada del resto del mundo, Gaëlle, una mujer de 30 años, cuida de un pequeño grupo de ancianos. La llegada de un velero devuelve la alegría y la vida a la isla. Pero Gaëlle duda de las intenciones de los viajeros, ya que los ancianos comienzan a morir uno tras otro…

CRÍTICA 
Hay películas que parecen mirarse en demasiados espejos a la vez y acaban perdiendo su propio reflejo. La isla de la Belladona, dirigida por Alanté Kavaïté, es un buen ejemplo de ello: un filme que juega abiertamente a la mezcla de géneros —thriller, drama, apuntes de fantástico— pero cuyo mayor hándicap es no saber muy bien por cuál decantarse, quedándose peligrosamente a medio camino

La premisa es sugerente y, sobre el papel, poderosa. En una isla aislada del mundo, Gaëlle cuida a un grupo de ancianos cuya rutina se ve alterada con la llegada de unos visitantes. A partir de ese momento, una extraña cadena de acontecimientos —marcada por muertes, silencios y miradas esquivas— comienza a sembrar la sospecha. ¿Qué está ocurriendo realmente en la isla? ¿Quién amenaza ese frágil equilibrio? La película apunta a un misterio que nunca termina de cuajar como thriller, coquetea con un fantástico que apenas llega a materializarse y acaba refugiándose, casi por descarte, en el drama

Y es precisamente ahí donde La isla de la Belladona encuentra sus mejores momentos. Cuando Kavaïté abandona la tentación del enigma y se centra en el retrato humano, la película respira. El drama emerge como el verdadero núcleo del relato: una crítica clara —aunque no siempre sutil— a una sociedad que parece querer apartar a sus mayores, relegarlos a espacios invisibles, olvidando que todo lo que somos se sostiene sobre lo que ellos fueron. Esa reflexión, incómoda y necesaria, es el verdadero motor emocional del filme.

Las interpretaciones ayudan a sostener ese discurso. El reparto, especialmente los actores veteranos, aporta una verdad y una fisicidad que elevan escenas concretas por encima de las indecisiones del guion. Hay momentos de gran potencia visual y emocional, instantes en los que la película parece encontrar por fin su voz, con secuencias que se quedan en la memoria por su crudeza o su delicadeza. Lástima que esos destellos no terminen de articular un conjunto más sólido.

Resulta curioso saber que el rodaje se apoyó mucho en la convivencia real entre intérpretes jóvenes y veteranos durante las semanas de filmación. Ese contacto constante influyó en la manera de abordar ciertas escenas, buscando una complicidad y una tensión generacional que no siempre estaban explícitas en el guion, pero que sí se perciben en pantalla en los momentos más logrados.

En definitiva, La isla de la Belladona es una película más que correcta, con ideas interesantes y un trasfondo social valioso, pero que no logra dar el salto a la excelencia por su falta de definición genérica. No funciona plenamente como thriller, el fantástico se queda en mera insinuación y solo el drama parece saber hacia dónde quiere ir. Con todo, su mirada hacia nuestros mayores y algunas interpretaciones destacadas justifican el viaje a esta isla tan inquietante como irregular.

NOTA 5,5/10

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